Resulta que el tigre había cambiado las señales, para confundir a los buscadores. De esta manera fueron a parar a la casa del depredador felino, donde encontraron a su esposa, la mujer-sapo. Señales cambiadas. En el Ben Sirac, capítulo 9, se nos indica: 'Considera que caminas entre trampas'. El Maestro nos enseña: sean astutos como serpientes. La vigilancia de sí (nepsis en griego) debe hacerse actitud constante y debe dirigirse también a lo externo: atención al entorno. En el budismo zen se considera la meditación, la clave de la vida, un flujo entre atención (al entorno) y concentración (en el propio hondón).
Los hijos fueron a cazar y dejaron a su madre en amistosa relación con la mujer sapo, quien aprovechó para envenenarla. Cazar es una actividad lúdica para los pemones, aún siendo de escaso aporte alimenticio, por la escasez de piezas grandes en un suelo pobre en nutrientes, aunque rico en minerales, incluso preciosos (oro y diamantes). Los makunaima estaban cazando con cerbatana. Los pemones leen, poéticamente, que una pequeña planta sabanera, que parece flechada con dardos, por las rectas ramitas que brotan de ella, es el testigo de esas cacerías: parece que los makunaima no tenían muy buena puntería. Humor y capacidad de observación: dos cualidades pemones muy importantes para la vida cotidiana.
Un pajarito (kachipirau) intentaba avisarles del peligro que corría su madre, pero al tener que escapar del acoso constante de los cazadores, no podía notificarles. Finalmente el hermano mayor comprendió lo que sucedía y propuso a Chiké que lo dejaran tranquilo para que pudiera expresarse. Entonces el pajarito les dio su mensaje. Corrieron hacia la casa de la mujer-sapo, pero ya era tarde: su madre estaba muerta. La mujer-sapo les dio una explicación que ellos sabían falsa, pero disimularon y decidieron esperar para vengarse. La naturaleza nos envía señales, pero si no las atendemos a tiempo tendremos graves consecuencias. Profundo y actualísimo motivo. Distintas personalidades y organizaciones, desde el pronunciamiento del Club de Roma, nos están llamando a revisar nuestro estilo de vida, para ser más austeros y solidarios, o la sociedad saltará en pedazos, históricos y cósmicos. El nivel de consumo de la clase media norteamericana, por poner un ejemplo, no es universalizable: agotaríamos los recursos. El calentamiento global ya está haciendo notar sus efectos.
miércoles, 24 de junio de 2009
los makunaima III
El mito de los makunaima continúa, diciendo que el sol se fue de compras hacia la actual zona en reclamación (¿cuándo tendrá efecto ese reclamo histórico contra un hecho de la rapacidad inglesa?). El mito apunta así la ausencia del padre, dato muy actual en la sociedad venezolana. El padre puede estar ausente físicamente o síquicamente. Se ha marchado o sólo aporta el dinero para la casa, pero sin muestras de afecto y ejercicio necesario de la autoridad que guía y moldea. El presidente Lugo (exobispo, aunque su consagración sea eterna), tristemente, ha declarado que en Paraguay el 70% de los niños no saben quién es su padre. Alejandro Moreno, con sesudos estudios suyos y de su equipo del centro de investigaciones populares, manifiesta que la ausencia del padre es, con frecuencia, causada por la madre (la esposa que se define sólo como tal, como la Susanita de Mafalda) o por su propia madre, que termina echando de la vida de su hijo a la esposa 'competidora'. El Concilio plenario de la iglesia en Venezuela ha lanzado, especialmente en su documento sobre la Familia, un reto a toda la sociedad, particularmente a quienes nos decimos bautizados, discípulos de Jesús de Nazaret: educar para formar parejas estables, que respondan al proyecto de Dios: un hombre y una mujer, unidos por amor, para toda la vida.
Los hijos y la madre se fueron en busca del ausente. En el camino, como en la vida y en el cuento de Borges, encontraron una bifurcación. Entonces uno de ellos recordó que el padre había dicho que en esas ocasiones él dejaría señales (coprónicas: unas plumitas sobre sus heces). Es necesario aprender a leer las señales existenciales para saber qué dirección tomar, qué camino elegir. Una de las claves del seguimiento de Jesús es el discernimiento: aprendan a juzgar por ustedes mismos, dice el Maestro. Leer los signos de los tiempos es interpelación del Concilio Vaticano II, hoja de ruta de la Iglesia católica desde 1965.
Los hijos y la madre se fueron en busca del ausente. En el camino, como en la vida y en el cuento de Borges, encontraron una bifurcación. Entonces uno de ellos recordó que el padre había dicho que en esas ocasiones él dejaría señales (coprónicas: unas plumitas sobre sus heces). Es necesario aprender a leer las señales existenciales para saber qué dirección tomar, qué camino elegir. Una de las claves del seguimiento de Jesús es el discernimiento: aprendan a juzgar por ustedes mismos, dice el Maestro. Leer los signos de los tiempos es interpelación del Concilio Vaticano II, hoja de ruta de la Iglesia católica desde 1965.
martes, 23 de junio de 2009
los makunaima II
Antes escribí que los pemones se entienden como hijos del sol. Ese es el nombre de uno de los grupos musicales de Kavanayén. Francisco de Asís, el Pobrecillo, el Hermano universal, el poeta predicador, el místico más humano... llamaba a sus frailes a dedicarse a una genial tarea apostólica: cantar. El compuso el Cántico de las creaturas, donde llama al astro rey, señor hermano sol, y lo reconoce como aquel que lleva por los cielos noticia de su autor. La luz atraviesa el cántico de Francisco: la luna, las estrellas y el hermano fuego son otras creaturas luminosas.
El poeta de la Dama Pobreza y del cosmos quería que sus frailes cantemos al Hermano sol y a todas las creaturas, frutos de la sabiduría amorosa del Abismo sin origen a quien Jesús de Nazaret nos enseñó a llamar Abba (un padre lleno de ternura). El Altísimo ha creado con su Soplo y con su Palabra, y con la palabra inspirada Francisco canta a la creación y la invita a alabar a Dios.
Los pemones son hijos del sol y de una mujer de jaspe (piedra rojiza). La mujer es obra de Tuenkarún, creatura de las oscuras aguas. Sol, piedra y agua... sólo falta el viento para completar los cuatro elementos. El soplo es importante en la vida cotidiana pemón: puede acompañar el tarén (para curar) o el muimandok (para dañar). Sol y piedra: luminosidad y opacidad. Así es la realidad, así somos los seres humanos. Sutileza y firmeza: otra clave interesante. Ser sutiles y al mismo tiempo fuertes. Leonardo Boff ha descrito a Francisco con dos palabras similares: ternura y vigor. Ligereza (la luz no pesa) y pesantez: águila y gallina; otra vez hago eco a una obra de Boff. O con categorías cervantinas: Don Quijote y Sancho Panza. Estamos hechos de tierra, pero estamos llamados a buscar los bienes de arriba... Simone Weil tituló una de sus obras: La gravedad y la gracia. Nos afecta la ley de la gravedad, pero estamos llamados a ir hacia la casa del Padre, como Jesús en la ascensión. Cuánta sabiduría en esos poderosos símbolos míticos.
El poeta de la Dama Pobreza y del cosmos quería que sus frailes cantemos al Hermano sol y a todas las creaturas, frutos de la sabiduría amorosa del Abismo sin origen a quien Jesús de Nazaret nos enseñó a llamar Abba (un padre lleno de ternura). El Altísimo ha creado con su Soplo y con su Palabra, y con la palabra inspirada Francisco canta a la creación y la invita a alabar a Dios.
Los pemones son hijos del sol y de una mujer de jaspe (piedra rojiza). La mujer es obra de Tuenkarún, creatura de las oscuras aguas. Sol, piedra y agua... sólo falta el viento para completar los cuatro elementos. El soplo es importante en la vida cotidiana pemón: puede acompañar el tarén (para curar) o el muimandok (para dañar). Sol y piedra: luminosidad y opacidad. Así es la realidad, así somos los seres humanos. Sutileza y firmeza: otra clave interesante. Ser sutiles y al mismo tiempo fuertes. Leonardo Boff ha descrito a Francisco con dos palabras similares: ternura y vigor. Ligereza (la luz no pesa) y pesantez: águila y gallina; otra vez hago eco a una obra de Boff. O con categorías cervantinas: Don Quijote y Sancho Panza. Estamos hechos de tierra, pero estamos llamados a buscar los bienes de arriba... Simone Weil tituló una de sus obras: La gravedad y la gracia. Nos afecta la ley de la gravedad, pero estamos llamados a ir hacia la casa del Padre, como Jesús en la ascensión. Cuánta sabiduría en esos poderosos símbolos míticos.
los makunaima I
Los pemones tienen un rico acervo de relatos (en su idioma, en singular, pantón). Fr. Cesareo de Armellada, quien fuera el más grande estudioso de la cultura de este pueblo del sureste del Edo. Bolívar, publicó dos tomos titulados Taurón pantón (Así dice el cuento).
Tal vez el principal pantón sea el de los Makunaima, los hijos del sol y la mujer de jaspe, que son los protopemones.
Para comprender los mitos pemones es necesario recordar que en el tiempo inicial todas las cosas eran pemones, es decir tenían capacidad de pensamiento, sentimiento y relación. El sol aparece por eso haciendo su conuco y experimentando la soledad. Tuenkarún, una creatura de las aguas (normalmente oscuras en los ríos de la Gran Sabana), es atrapada por el sol, con la pretensión de hacerla su mujer; pero Tuenkarún logra ser liberada con la promesa de enviarle una compañera adecuada. Hay tres intentos: la primera es blanca (de tavá, arcilla de ese color), la segunda es negra (de cera), la tercera (y exitosa) es rojiza, de jaspe (kakó).
La primera mujer se deshace al intentar sacar agua del río; la segunda se derrite al tratar de cocinar. La tercera llena el corazón del sol y con ella forma pareja estable y tiene dos hijos. El menor es llamado Chiké (nigua).
Los pemones se comprenden, como muchas otras culturas indígenas, como hijos del sol. Es interesante: el sol es efectivamente fuente de vida para nuestro planeta azul. En pemón hay una palabra para decir la luz del espíritu, auka. La luz física del sol, viyú, y auka, tienen relación. El sol es fuente de luz física y espiritual. Un detalle curioso: en los países del norte de Europa aumentan las depresiones y los suicidios en los meses en que hay menos luz solar. Sabiduría indígena presente en sus mitos.
Tal vez el principal pantón sea el de los Makunaima, los hijos del sol y la mujer de jaspe, que son los protopemones.
Para comprender los mitos pemones es necesario recordar que en el tiempo inicial todas las cosas eran pemones, es decir tenían capacidad de pensamiento, sentimiento y relación. El sol aparece por eso haciendo su conuco y experimentando la soledad. Tuenkarún, una creatura de las aguas (normalmente oscuras en los ríos de la Gran Sabana), es atrapada por el sol, con la pretensión de hacerla su mujer; pero Tuenkarún logra ser liberada con la promesa de enviarle una compañera adecuada. Hay tres intentos: la primera es blanca (de tavá, arcilla de ese color), la segunda es negra (de cera), la tercera (y exitosa) es rojiza, de jaspe (kakó).
La primera mujer se deshace al intentar sacar agua del río; la segunda se derrite al tratar de cocinar. La tercera llena el corazón del sol y con ella forma pareja estable y tiene dos hijos. El menor es llamado Chiké (nigua).
Los pemones se comprenden, como muchas otras culturas indígenas, como hijos del sol. Es interesante: el sol es efectivamente fuente de vida para nuestro planeta azul. En pemón hay una palabra para decir la luz del espíritu, auka. La luz física del sol, viyú, y auka, tienen relación. El sol es fuente de luz física y espiritual. Un detalle curioso: en los países del norte de Europa aumentan las depresiones y los suicidios en los meses en que hay menos luz solar. Sabiduría indígena presente en sus mitos.
lunes, 22 de junio de 2009
tres hilos
Con frecuencia, mientras camino y medito en la Gran Sabana, disfrutando del señor hermano sol, la madre tierra, el hermano viento, la hermana agua, las hermanas aves, los hermanos grillos... percibo que la propia existencia se ha entretejido con el Evangelio y con los pemones: tres hilos.
Un franciscano sicólogo y teólogo espiritual señala que necesitamos unos veinte años de equipamiento, para luego hacer nuestra escalada. Si miro hacia atrás, después de los veinte años de equipamiento hecho en el Zulia, en medio de la familia y en las instituciones educativas (bachillerato con los maristas), vinieron ocho años de formación franciscana, filosófica (en el entonces Instituto universitario seminario interdiocesano Santa Rosa de Lima) y teológica (en el Instituto de teologia para religiosos). Contando desde el final de la teología, ya van veinte años de escalada.
Ha sido en la escalada cuando he percibido con más claridad la propia fragilidad. Dice Francisco de Asís: por nosotros mismos somos pútridos, hediondos y miserables. Por gracia el Padre bueno nos ha dado su Palabra luminosa y su Aliento creativo (Ruaj) en Jesús de Nazaret. Casi todo ese tiempo he tenido la suerte de vivir en medio de los pemones, tratando de realizar lo que el Pobrecillo de Asís nos ha mandado: vivir en medio de los sufridos, con actitud de servicio, y dar razón de la fe cuando Dios lo sugiera.
Un franciscano sicólogo y teólogo espiritual señala que necesitamos unos veinte años de equipamiento, para luego hacer nuestra escalada. Si miro hacia atrás, después de los veinte años de equipamiento hecho en el Zulia, en medio de la familia y en las instituciones educativas (bachillerato con los maristas), vinieron ocho años de formación franciscana, filosófica (en el entonces Instituto universitario seminario interdiocesano Santa Rosa de Lima) y teológica (en el Instituto de teologia para religiosos). Contando desde el final de la teología, ya van veinte años de escalada.
Ha sido en la escalada cuando he percibido con más claridad la propia fragilidad. Dice Francisco de Asís: por nosotros mismos somos pútridos, hediondos y miserables. Por gracia el Padre bueno nos ha dado su Palabra luminosa y su Aliento creativo (Ruaj) en Jesús de Nazaret. Casi todo ese tiempo he tenido la suerte de vivir en medio de los pemones, tratando de realizar lo que el Pobrecillo de Asís nos ha mandado: vivir en medio de los sufridos, con actitud de servicio, y dar razón de la fe cuando Dios lo sugiera.
domingo, 21 de junio de 2009
evangelio dominical
Este domingo, XII del tiempo ordinario, el texto del evangelista S. Marcos nos brinda detalles que pueden servir para nuestra vida.
Es Jesús, el Maestro, quien tiene la iniciativa de ir a la otra orilla del Lago. En otro pasaje evangélico el Maestro dice: no me eligieron ustedes a mí; yo los he elegido a ustedes. Es Jesús quien te ha elegido, nos ha elegido a todos los bautizados, para ser sus discípulos y sus testigos. Los obispos de América Latina nos convocan a una Misión Continental, que debe comenzar tomando en serio la llamada que Jesús nos hace cada día a convertirnos. El apóstol Pablo, cuyo año hemos celebrado recientemente, nos dice en su carta a los Romanos: no se acomoden a este mundo, sino transfórmense por la renovación de la mente.
Varios de los doce eran pescadores; estaban acostumbrados a bregar con las aguas y el viento, pero en esta ocasión la tormenta llegó a asustarlos, en serio. Acudieron al Maestro, que dormía, como un niño en brazos de su madre. Juan Pablo I decía que Dios es un Padre con corazón de madre. Así vive Jesús de Nazaret, confiado al Abba con corazón materno. Un Jesús que duerme en medio de la tormenta... Recuerdo que él mismo ha dicho que el Reino crece mientras echamos la siesta (una buena noticia para quienes practicamos el 'yoga ibérico').
¿No te importa que nos hundamos? No era el Airbus francés, ni el Titanic, apenas una barquita galilea. Por supuesto que al Buen pastor le importa la existencia de sus atribuladas ovejas. El Maestro ha mostrado su amor eterno dando su vida por cada uno de los seres humanos, para librarnos del pecado y de nuestros miedos, de todas nuestras ataduras. Un día el Mesías carpintero lloró sobre Jerusalem, diciendo a la ciudad algo que puede cada uno aplicarse a sí mismo: si supieras lo que puede conducirte a la paz (¿estaría viendo tantos años de conflicto en torno a la ciudad Santa de los tres monoteísmos?). Él es quien puede conducirnos a todos a la paz.
El Carpintero sorprende a los marineros-pescadores. Con su palabra serena y rotunda calla al mar. Le da un mensaje similar al que un rey diera al presidente Chávez. Y el mar hace lo que Chávez no sabe hacer: callar. Dice el Ben Sirac, en el capítulo 20: el sabio calla. Pobre Chávez. El mismo texto bíblico señala en el capítulo 19: Quien aborrece la verborrea escapará del mal. Agudo señalamiento contra la ideología: ese conjunto de ideas y palabras huecas que con frecuencia pretende ocultar la realidad.
Es Jesús, el Maestro, quien tiene la iniciativa de ir a la otra orilla del Lago. En otro pasaje evangélico el Maestro dice: no me eligieron ustedes a mí; yo los he elegido a ustedes. Es Jesús quien te ha elegido, nos ha elegido a todos los bautizados, para ser sus discípulos y sus testigos. Los obispos de América Latina nos convocan a una Misión Continental, que debe comenzar tomando en serio la llamada que Jesús nos hace cada día a convertirnos. El apóstol Pablo, cuyo año hemos celebrado recientemente, nos dice en su carta a los Romanos: no se acomoden a este mundo, sino transfórmense por la renovación de la mente.
Varios de los doce eran pescadores; estaban acostumbrados a bregar con las aguas y el viento, pero en esta ocasión la tormenta llegó a asustarlos, en serio. Acudieron al Maestro, que dormía, como un niño en brazos de su madre. Juan Pablo I decía que Dios es un Padre con corazón de madre. Así vive Jesús de Nazaret, confiado al Abba con corazón materno. Un Jesús que duerme en medio de la tormenta... Recuerdo que él mismo ha dicho que el Reino crece mientras echamos la siesta (una buena noticia para quienes practicamos el 'yoga ibérico').
¿No te importa que nos hundamos? No era el Airbus francés, ni el Titanic, apenas una barquita galilea. Por supuesto que al Buen pastor le importa la existencia de sus atribuladas ovejas. El Maestro ha mostrado su amor eterno dando su vida por cada uno de los seres humanos, para librarnos del pecado y de nuestros miedos, de todas nuestras ataduras. Un día el Mesías carpintero lloró sobre Jerusalem, diciendo a la ciudad algo que puede cada uno aplicarse a sí mismo: si supieras lo que puede conducirte a la paz (¿estaría viendo tantos años de conflicto en torno a la ciudad Santa de los tres monoteísmos?). Él es quien puede conducirnos a todos a la paz.
El Carpintero sorprende a los marineros-pescadores. Con su palabra serena y rotunda calla al mar. Le da un mensaje similar al que un rey diera al presidente Chávez. Y el mar hace lo que Chávez no sabe hacer: callar. Dice el Ben Sirac, en el capítulo 20: el sabio calla. Pobre Chávez. El mismo texto bíblico señala en el capítulo 19: Quien aborrece la verborrea escapará del mal. Agudo señalamiento contra la ideología: ese conjunto de ideas y palabras huecas que con frecuencia pretende ocultar la realidad.
sábado, 20 de junio de 2009
caminando por Caracas
Trato de dedicar cada día una hora al menos a caminar y meditar. Hacerlo en la Gran Sabana es un regalo del Altísimo. Realizar caminata y meditación en Caracas es un desafío al ruido, los autos, las motos, la contaminación... En Los Caobos he encontrado un espacio para escapar de algunos de esos compañeros indeseables. Una amiga me dijo: trata de llegar hasta El Ávila. Recuerdo que hace años visité el Jardín botánico. No sé si ahora es posible.
El maestro de novicios decía que parques y museos son lugares de humanización, especialmente para las grandes ciudades, donde, según Ciorán, filósofo rumano, hay muchos insectos, algunos célebres, pero pocas auténticas personas. Ácida crítica del rumano que vivía en la ciudad luz, París.
Rumiar la existencia mientras se camina es una experiencia interesante, aún en la ruidosa y sucia Caracas. Los monjes del desierto (Siglo IV) decían que la verdadera praxis (práctica) es la nepsis (vigilancia de sí). Esa nepsis es tomar conciencia de los pensamientos, sentimientos, ideas, palabras, gestos, acciones... que van fluyendo de uno mismo. Este ejercicio es terapeutico y plenificante: las heridas son sanadas, la paz inunda el corazón, todo adquiere sentido.
El maestro de novicios decía que parques y museos son lugares de humanización, especialmente para las grandes ciudades, donde, según Ciorán, filósofo rumano, hay muchos insectos, algunos célebres, pero pocas auténticas personas. Ácida crítica del rumano que vivía en la ciudad luz, París.
Rumiar la existencia mientras se camina es una experiencia interesante, aún en la ruidosa y sucia Caracas. Los monjes del desierto (Siglo IV) decían que la verdadera praxis (práctica) es la nepsis (vigilancia de sí). Esa nepsis es tomar conciencia de los pensamientos, sentimientos, ideas, palabras, gestos, acciones... que van fluyendo de uno mismo. Este ejercicio es terapeutico y plenificante: las heridas son sanadas, la paz inunda el corazón, todo adquiere sentido.
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