Rutina inicial. Kevin, el sicólogo y acompañante espiritual jesuita, nos ha brindado, desde su ciencia y experiencia, un comentario a la película 'Divinas tentaciones' de E. Norton, en la cual un rabino y un sacerdote católico se enamoran de una amiga común de la adolescencia, que regresa a sus vidas convertida en una exitosa y atractiva ejecutiva. A partir de esos comentarios nos habló del celibato y el voto de castidad: celibato no es represión de la sexualidad, pero exige domar las pasiones, una forma práctica de asumir la cruz en la vida cotidiana. El celibato es entrega generosa a Dios y su Reino, en el servicio amoroso a los demás. Uno aprende a ser célibe en un camino de integración de corporeidad, sexualidad, afectividad y espiritualidad. La soledad es parte de la condición humana; pero en este proyecto de vida hay que prepararse para vivir sin pareja y sin hijos (y nietos). El celibato no nos exime de los enamoramientos, pero podemos aprender a nombrar nuestros sentimientos, a aceptarlos y a dialogarlos con Hermanos veteranos que ya atravesaron por semejantes crisis. Las crisis, bien vividas, son oportunidades para renacer, renovando el discernimiento y la opción vocacional. El celibato exige autoconocimiento y autoaceptación. Un célibe debe ser prudente, cuidando siempre los límites en sus relaciones, especialmente cuando siente atracción o capta que la otra persona se siente atraída.
Si queremos ser buenos formadores y acompañantes espirituales, tenemos que conocer y aceptar nuestra historia de vida, incluyendo la dimensión afectiva y sexual. Para acompañar es muy importante tener serenidad, haber superado actitudes trivializadoras y moralistas, poseer habilidades de comunicación empática y conocimientos teóricos básicos de sicología. En nuestro caso todo eso debe ser vivido en clave espiritual. Jesús es el mejor maestro y acompañante: expresa emociones, se deja afectar, es maduro y libre, corrige, confía, delega tareas, tiene amigos y amigas, sabe hacer silencio y tejer relaciones, es observador y un artista de la compasión y la comunicación, tiene capacidad de sacrificio, está centrado en la relación con el Abba y la causa del Reino, es tierno con niños, mujeres y sufridos, y duro con los rígidos moralistas y legalistas. Es muy importante cultivar la interioridad, el silencio, la oración, la actitud contemplativa. Es necesario tener acompañamiento espiritual frecuente. Sólo un acompañado puede acompañar.
En la formación y en el acompañamiento debemos cuidar la transferencia y la contratransferencia. Transferencia es la proyección que una persona hace sobre otra de situaciones vividas antes, especialmente en la niñez: por ejemplo, si tuvo conflictos con su padre, proyecta eso en relaciones conflictivas con el formador o el superior. Contratransferencia, en el ejemplo, es la reacción automática del formador y del superior, dejándose llevar al conflicto. Formar y acompañar es un arte en que podemos aplicar lo de realizar la verdad en el amor: recibir al otro empáticamente, invitarlo al autoconocimiento y la autoaceptación, ser honesto con él. Para un formador es importante contar con una fraternidad o, al menos, con un equipo de trabajo. Unas herramientas interesantes para el acompañamiento y la formación son los proyectos personales y comunitarios. Es importante que los superiores velen especialmente por los formadores jóvenes e inexpertos, para no quemarlos.
Durante la jornada hubo ponencias de Kevin, reflexión personal, diálogos en grupo y plenarias para hacer preguntas al ponente. Comenzamos el día con el banquete eucarístico y cerraremos con una velada de cantos, chistes, cuentos y brindis.
Agradezco a las personas que han hecho comentarios constructivos en este blog. Anexen, por favor, sus direcciones-e para responderles, según mi tiempo.
sábado, 22 de agosto de 2009
viernes, 21 de agosto de 2009
Quito V
Quinta jornada. Rutina inicial. El Hno. Kevin Flaherty, sacerdote jesuita, sicólogo, nos habló en la mañana acerca de la visión de conjunto de la sexualidad. En grupos dialogamos sobre personas y experiencias claves en la integración sicosexual, en la historia personal: Las relaciones familiares sanas, las amistades, la experiencia en el grupo juvenil, el noviazgo, el acompañamiento integral, las crisis de enamoramiento, la fraternidad (cuando no es sólo coexistencia pacífica), la experiencia pastoral; el testimonio de religiosos mayores, a veces ancianos, serenos, felices; asesoría de especialistas (sicólogo, siquiatra).
Más tarde, el mismo ponente nos llamó a reflexionar sobre la realidad de la homosexualidad, insistiendo en la necesidad de superar la homofobia, más fuerte en ambientes machistas; señaló que la homofobia puede estar expresando inseguridad en la propia orientación sexual u homosexualidad reprimida. Dijo que la aproximación actual a la sexualidad en general y a la orientación sexual en particular, forma parte de un gran cambio cultural, iniciado a comienzos del siglo XX. Freud y la sicología contemporánea nos han ayudado a deshacer mitos y a superar complejos. Todavía no hay acuerdo entre los sicólogos acerca de si la homosexualidad es fundamentalmente somática o conductual. Sí hay consenso en negar que sea una enfermedad. Para saber cuál es la orientación sexual propia uno debe poner atención a con quién tiene fantasías sexuales y enamoramientos. En la sociedad se va dando una apertura a la manifestación libre de la orientación sexual. Los expertos afirman que un 5% de los seres humanos son homosexuales. En cambio, en la institución eclesial, manifiestan los estudiosos del tema, que hay un 10%. Kevin nos invita a considerar la persona por encima de los prejuicios, y a recordar que en muchos homosexuales hay una historia de abundantes dolor, vergüenza, culpa, represión... Kevin afirma que siempre ha habido homosexuales en la institución eclesial y continuará habiendo. Expresa que conoce heterosexuales, célibes o casados, desintegrados, y homosexuales (célibes o emparejados) integrados, sanos; aunque reconoce que la carga existencial ya dicha (dolor, vergüenza...) suele causar heridas demasiado hondas en algunos homosexuales.
En el diálogo grupal aparecía que hay diversas actitudes en la Iglesia y en la Orden, concretamente en América Latina, ante la homosexualidad. Escuchamos testimonios de formandos homosexuales expulsados; otros orientados hacia una vida de pareja estable; algunos acompañados que actualmente son buenos religiosos; algotros que han dado posteriormente escándalos. Reconocemos que aún teniendo mayor claridad teórica, quedan resistencias a la aceptación de los homosexuales.
Al hablar sobre la integración sicosexual, Kevin nos ha invitado a comprender y vivenciar la sexualidad, superando dualismos griegos, medievales y cartesianos, integrando diversas dimensiones: fisiológica, afectiva, social, moral, espiritual. En plenaria, un fraile introdujo la cuestión cultural: en cada cultura se comprende y vive la sexualidad de diversa manera. Recordé una frase de otro jesuita, Ignacio Castillo, antropólogo, en una de las sesiones del Concilio plenario de la Iglesia en Venezuela: el judeocristianismo tiene una honda deuda con occidente, por haber llevado, durante siglos, a menospreciar el cuerpo, la sexualidad y el placer. En la cultura global actual hay una tendencia a pasar al otro extremo, convirtiendo el sexo en gimnasia y mercadería.
Después de almuerzo y siesta, el ponente, partiendo de lo ya visto, nos brindó una conferencia sobre la importancia de integrar corporeidad, sexualidad y afectividad en el acompañamiento espiritual, la selección de candidatos y la formación, inicial y permanente.
Cerramos la jornada con misa, mesa y cine: 'Divinas tentaciones', de E. Norton.
Más tarde, el mismo ponente nos llamó a reflexionar sobre la realidad de la homosexualidad, insistiendo en la necesidad de superar la homofobia, más fuerte en ambientes machistas; señaló que la homofobia puede estar expresando inseguridad en la propia orientación sexual u homosexualidad reprimida. Dijo que la aproximación actual a la sexualidad en general y a la orientación sexual en particular, forma parte de un gran cambio cultural, iniciado a comienzos del siglo XX. Freud y la sicología contemporánea nos han ayudado a deshacer mitos y a superar complejos. Todavía no hay acuerdo entre los sicólogos acerca de si la homosexualidad es fundamentalmente somática o conductual. Sí hay consenso en negar que sea una enfermedad. Para saber cuál es la orientación sexual propia uno debe poner atención a con quién tiene fantasías sexuales y enamoramientos. En la sociedad se va dando una apertura a la manifestación libre de la orientación sexual. Los expertos afirman que un 5% de los seres humanos son homosexuales. En cambio, en la institución eclesial, manifiestan los estudiosos del tema, que hay un 10%. Kevin nos invita a considerar la persona por encima de los prejuicios, y a recordar que en muchos homosexuales hay una historia de abundantes dolor, vergüenza, culpa, represión... Kevin afirma que siempre ha habido homosexuales en la institución eclesial y continuará habiendo. Expresa que conoce heterosexuales, célibes o casados, desintegrados, y homosexuales (célibes o emparejados) integrados, sanos; aunque reconoce que la carga existencial ya dicha (dolor, vergüenza...) suele causar heridas demasiado hondas en algunos homosexuales.
En el diálogo grupal aparecía que hay diversas actitudes en la Iglesia y en la Orden, concretamente en América Latina, ante la homosexualidad. Escuchamos testimonios de formandos homosexuales expulsados; otros orientados hacia una vida de pareja estable; algunos acompañados que actualmente son buenos religiosos; algotros que han dado posteriormente escándalos. Reconocemos que aún teniendo mayor claridad teórica, quedan resistencias a la aceptación de los homosexuales.
Al hablar sobre la integración sicosexual, Kevin nos ha invitado a comprender y vivenciar la sexualidad, superando dualismos griegos, medievales y cartesianos, integrando diversas dimensiones: fisiológica, afectiva, social, moral, espiritual. En plenaria, un fraile introdujo la cuestión cultural: en cada cultura se comprende y vive la sexualidad de diversa manera. Recordé una frase de otro jesuita, Ignacio Castillo, antropólogo, en una de las sesiones del Concilio plenario de la Iglesia en Venezuela: el judeocristianismo tiene una honda deuda con occidente, por haber llevado, durante siglos, a menospreciar el cuerpo, la sexualidad y el placer. En la cultura global actual hay una tendencia a pasar al otro extremo, convirtiendo el sexo en gimnasia y mercadería.
Después de almuerzo y siesta, el ponente, partiendo de lo ya visto, nos brindó una conferencia sobre la importancia de integrar corporeidad, sexualidad y afectividad en el acompañamiento espiritual, la selección de candidatos y la formación, inicial y permanente.
Cerramos la jornada con misa, mesa y cine: 'Divinas tentaciones', de E. Norton.
jueves, 20 de agosto de 2009
Quito IV
Rutina matutina: levantada, aseo, te, correo-e, El Nacional... Una hora de laudes y adoración. Desayuno. Fr. Jesús García, ecuatoriano, nos dio unas pistas para reflexionar sobre nuestra historia personal, desde el ángulo afectivo. ¿Quiénes nos han acompañado sicológica y espiritualmente? ¿Cómo fue ese acompañamiento? Es interesante constatar que todos hemos tenido el regalo existencial, en diversas etapas, de ser escuchados, valorados, queridos, orientados. Esa experiencia es la que hace posible que podamos conocernos a nosotros mismos, asumir nuestras heridas e intentar sanarlas, para poder nosotros acompañar a otros, en la formación y en la pastoral. En sicoanálisis se dice que sólo un sicoanalizado puede sicoanalizar. Parafraseando, sólo un acompañado puede acompañar. Señala Ciorán que una experiencia que justifica la existencia es el diálogo profundo, cuando desnudamos nuestras historias. Trabajamos en grupos y en plenaria. La riqueza de este compartir suele ser más nutritiva que los contenidos teóricos ofrecidos por expertos.
Después de almuerzo y siesta reparadora, aunque breve, apenas duermevela, escuchamos a Kevin Flaherty, jesuita norteamericano, residente en Perú, sicólogo, acompañante de formandos, religiosos y sacerdotes en Lima. Tema desarrollado con sencilles y humor: etapas del desarrollo humano según Erik Erikson, con las posibilidades y riesgos de cada una. Recordé lo aprendido en el grupo juvenil con Fr. Santiago Pérez y los diálogos hondos, durante la formación y más tarde, con 'freudianos callejeros o silvestres' como Fr. Adrián y Mons. Alfonso. En otras oportunidades he sido acompañado por sicólogo e incluso por siquiatra. Algunos otros religiosos y religiosas son también importantes en esta historia íntima; así mismo otras profundas amistades. Alabo al Altísimo por haberme hecho esos regalos hermosos. Misa, cena y tiempo libre. Hice eco a lo escuchado de Kevin, con Laercio, un fraile brasileño que vive en Paraguay, quien realizó estudios de sicología y tiene experiencia de acompañamiento en formación y en pastoral. Hicimos memoria de frailes que hemos conocido que sufrieron la deformación de un modelo de vida religiosa que no consideraba la corporeidad y los afectos, excepto para reprimirlos. El resultado en muchos casos ha sido frailes neuróticos, amargados, gruñones, incapacitados para la amistad, para relaciones interpersonales profundas, realidad trágica, en ocasiones arropada con espiritualismo dualista, gnóstico, nada evangélico, aunque predicado durante siglos desde los púlpitos. Evoco el ácido texto de Drewermann: 'Clérigos', donde el autor llega a decir, en resumen, que la gente común y corriente se aleja de las iglesias porque está sana, y quiere alejarse de los neuróticos que neurotizan.
Después de almuerzo y siesta reparadora, aunque breve, apenas duermevela, escuchamos a Kevin Flaherty, jesuita norteamericano, residente en Perú, sicólogo, acompañante de formandos, religiosos y sacerdotes en Lima. Tema desarrollado con sencilles y humor: etapas del desarrollo humano según Erik Erikson, con las posibilidades y riesgos de cada una. Recordé lo aprendido en el grupo juvenil con Fr. Santiago Pérez y los diálogos hondos, durante la formación y más tarde, con 'freudianos callejeros o silvestres' como Fr. Adrián y Mons. Alfonso. En otras oportunidades he sido acompañado por sicólogo e incluso por siquiatra. Algunos otros religiosos y religiosas son también importantes en esta historia íntima; así mismo otras profundas amistades. Alabo al Altísimo por haberme hecho esos regalos hermosos. Misa, cena y tiempo libre. Hice eco a lo escuchado de Kevin, con Laercio, un fraile brasileño que vive en Paraguay, quien realizó estudios de sicología y tiene experiencia de acompañamiento en formación y en pastoral. Hicimos memoria de frailes que hemos conocido que sufrieron la deformación de un modelo de vida religiosa que no consideraba la corporeidad y los afectos, excepto para reprimirlos. El resultado en muchos casos ha sido frailes neuróticos, amargados, gruñones, incapacitados para la amistad, para relaciones interpersonales profundas, realidad trágica, en ocasiones arropada con espiritualismo dualista, gnóstico, nada evangélico, aunque predicado durante siglos desde los púlpitos. Evoco el ácido texto de Drewermann: 'Clérigos', donde el autor llega a decir, en resumen, que la gente común y corriente se aleja de las iglesias porque está sana, y quiere alejarse de los neuróticos que neurotizan.
miércoles, 19 de agosto de 2009
Quito III
Rutina matutina: levantada, aseo, revisión del buzón-e y lectura de El Nacional; misa y laudes. Desayuno. El primer encuentro del día: lectura de la síntesis del día anterior, por parte de Fr. Mariano, maestro de novicios de Perú. Luego, orientaciones hodiernas, a cargo de Fr. Alfonso Mora, vicemaestro de prenovicios de Venezuela. El resto de la mañana es para trabajo personal: lectura y meditación de un texto de Kevin Flaherty, jesuita del Perú, especialista en acompañamiento sicoterapéutico y espiritual. El texto insiste en la importancia de la trasparencia en la vida y en la formación. Cada uno debe revisar sus utopías y heridas. Al mediodía conversé con Fr. Miguel Ángel, siempre sonriente, veterano formador y superior mayor de Chile, aunque nacido en España. Le hice dos consultas, a las cuales correspondió con ciencia, experiencia y unción. Le parece muy valiente le decisión de nuestra viceprovincia de replantear radicalmente el itinerario formativo. Sugiere monitorear mucho el nuevo proceso, porque el camino es nuevo y algunos formadores novatos. Es importante cuidar el acompañamiento de calidad y unos contenidos teóricos que ayuden en dicho itinerario a la madurez humana, cristiana, religiosa y capuchina. Varios hermanos fueron a jugar fútbol. Yo, dado que ayer me agoté, por la altura, decidí descansar y lavar la ropa. Desde la azotea, lugar del lavadero, hay unas vistas hermosas; techos rojos, pastos, pinares, un par de bellos caballos.
El Hno. Piero, peruano, miembro del secretariado de formación, nos presentó el organigrama de la Oficina general de formación, que incluye al secretariado, la presidencia, que corresponde a un definidor (consejero del Ministro general) y el Consejo internacional (órgano consultivo constituido por un hermano representante de cada conferencia). Una conferencia es un conjunto de circunscripciones (provincias, viceprovincias o custodias). Son trece conferencias. Toda Suramérica, menos Brasil, constituye la CCA (Conferencia capuchina andina). Vísperas, cena. Los representantes de Venezuela, Colombia y Ecuador dialogamos informalmente, aunque con presencia del Ministro de Ecuador, sobre la propuesta de un noviciado de las tres circunscripciones, en Colombia, para el año 2010 o 2011. Finalizamos con un bingo, en el cual el premio mayor fue el texto de Pagola sobre el Jesús histórico.
El Hno. Piero, peruano, miembro del secretariado de formación, nos presentó el organigrama de la Oficina general de formación, que incluye al secretariado, la presidencia, que corresponde a un definidor (consejero del Ministro general) y el Consejo internacional (órgano consultivo constituido por un hermano representante de cada conferencia). Una conferencia es un conjunto de circunscripciones (provincias, viceprovincias o custodias). Son trece conferencias. Toda Suramérica, menos Brasil, constituye la CCA (Conferencia capuchina andina). Vísperas, cena. Los representantes de Venezuela, Colombia y Ecuador dialogamos informalmente, aunque con presencia del Ministro de Ecuador, sobre la propuesta de un noviciado de las tres circunscripciones, en Colombia, para el año 2010 o 2011. Finalizamos con un bingo, en el cual el premio mayor fue el texto de Pagola sobre el Jesús histórico.
Cántico del sol II
"A Ti solamente, oh Altísimo, corresponden/ y ningún hombre es digno/ de pronunciar tu nombre".
Sólo a Dios corresponden las alabanzas, como antes fue dicho. El ser humano, ha manifestado Francesco, por sí mismo es pútrido, hediondo y miserable. Ben Sirac 10: 'podredumbre, tierra y ceniza'. La historia confirma lo expresado por el texto bíblico y por el místico que diera origen a la familia franciscana. Dice Ciorán que el asesino Caín y la víctima Abel son el resumen de la historia. Si los franciscanos nos quedáramos con esa visión del ser humano, sin sentido de trascendencia, seríamos existencialistas asfixiados por la amargura y la angustia. Ciorán, que se debatía entre el escepticismo y la mística, expresaba: 'ando buscando una razón para pasar para mañana'. La condición de creatura caída es constantemente experimentable. Por esa condición pecaminosa el ser humano no es digno de nombrar al Altísimo.
En la tradición cristiana, porque Dios se nos ha dado a conocer en sus obras (creación y salvación), por Jesús de Nazaret y su Soplo, podemos hacer teología, es decir, nombramos a Dios y reflexionamos sobre toda la realidad con la luz de la Palabra y la Tradición. En la Iglesia católica nos hemos atrevido a formular dogmas, que son como hitos para nuestra fe. Pero también existe la clara conciencia de que mientras estamos en este mundo, con frase paulina, vemos como en un espejo y oscuramente. Ben Sirac 34: 'espejo y sueño son semejantes', son sólo reflejo de la realidad. Analogía es una noción clave en teología: lo que decimos sobre Dios es una aproximación desde nuestra experiencia creatural; en nuestras afirmaciones sobre Dios la desemejanza es mayor que la semejanza. Esto se hace especialmente agudo cuando nos topamos con la realidad del mal. En la entrada anterior decía que ante el misterio del mal toca callar, para contemplar y para actuar compasivamente.
Sólo a Dios corresponden las alabanzas, como antes fue dicho. El ser humano, ha manifestado Francesco, por sí mismo es pútrido, hediondo y miserable. Ben Sirac 10: 'podredumbre, tierra y ceniza'. La historia confirma lo expresado por el texto bíblico y por el místico que diera origen a la familia franciscana. Dice Ciorán que el asesino Caín y la víctima Abel son el resumen de la historia. Si los franciscanos nos quedáramos con esa visión del ser humano, sin sentido de trascendencia, seríamos existencialistas asfixiados por la amargura y la angustia. Ciorán, que se debatía entre el escepticismo y la mística, expresaba: 'ando buscando una razón para pasar para mañana'. La condición de creatura caída es constantemente experimentable. Por esa condición pecaminosa el ser humano no es digno de nombrar al Altísimo.
En la tradición cristiana, porque Dios se nos ha dado a conocer en sus obras (creación y salvación), por Jesús de Nazaret y su Soplo, podemos hacer teología, es decir, nombramos a Dios y reflexionamos sobre toda la realidad con la luz de la Palabra y la Tradición. En la Iglesia católica nos hemos atrevido a formular dogmas, que son como hitos para nuestra fe. Pero también existe la clara conciencia de que mientras estamos en este mundo, con frase paulina, vemos como en un espejo y oscuramente. Ben Sirac 34: 'espejo y sueño son semejantes', son sólo reflejo de la realidad. Analogía es una noción clave en teología: lo que decimos sobre Dios es una aproximación desde nuestra experiencia creatural; en nuestras afirmaciones sobre Dios la desemejanza es mayor que la semejanza. Esto se hace especialmente agudo cuando nos topamos con la realidad del mal. En la entrada anterior decía que ante el misterio del mal toca callar, para contemplar y para actuar compasivamente.
martes, 18 de agosto de 2009
Quito II
Comenzamos la jornada con los laudes y la misa. Preside y predica el Hno. Ramón Morillo. Nos insiste en que nuestra vida de consagrados es absurda si no la asumimos en clave de fe, en respuesta al llamado de Dios. Después del desayuno, en grupos, dialogamos sobre la experiencia formativa en cada circunscripción, subrayando los aprendizajes, los conflictos, los desafíos. Más tarde cada circunscripción presentó alguna información sobre formadores y proceso formativo. Hay interesantes coincidencias: las crisis de formadores y formandos suelen estar vinculadas a la afectividad y la sexualidad; los jóvenes llegan con muchas heridas; el formador necesita sanar sus heridas para poder acompañar con serenidad, paciencia y alegría a los formandos; la formación ha de ser más vivencial-carismática que académica-ministerial; es necesario partir de la realidad personal de cada formando, para que vaya madurando humana, cristiana, religiosa y capuchinamente; las prioridades en formación vienen dadas por las notas carismáticas; lo fundamental es la experiencia de oración, fraternidad y minoridad; crear un clima de visión fiducial, donde la realidad sea leída en diálogo constante con el único maestro, Jesús de Nazaret; asumir a cada hermano como un regalo de Dios; despojarnos de pretensiones de poder, para ejercer una autoridad-servicio.
El Hno. Adalberto, viceprovincial de Ecuador, nos dirigió una charla sobre nuestra misión de formadores, insistiendo en que debemos asumir la formación como vocación, como llamado que Dios nos hace para servicio de los formandos, la Orden y el Pueblo de Dios. Esta vocación es Pascual, nos exige hacer éxodo, conversión constante. El punto en el que más se detuvo fue el de la afectividad. Ya en grupos, haciendo ecos, un hermano decía: las heridas profundas nacen en malas relaciones y se sanan en buenas relaciones. Nuestro carisma nos da herramientas preciosas para la tarea de autoformación y de formación de otros. El primado de la oración nos lleva al silencio y la trascendencia, necesarios para conocernos y para encontrar en Dios fuerzas y luces para hacer nuestro camino y acompañar a los otros en el suyo. Una fraternidad auténtica, con calidad de relaciones interpersonales, cálida, es una realidad terapéutica y plenificante. La minoridad, la desapropiación, la convivencia con los empobrecidos y sufridos, nos ayudan a deslastrarnos de tanto ego para dar lugar a Dios y a los hermanos.
La media hora de oración personal fue ocasión para rezar el rosario y gustar del suave atardecer, caminando por los jardines de esta casa de Bethlemitas. Luego tuvimos las vísperas, que dirigió el Hno. Richard Mora. A continuación la cena, que aquí llaman merienda. Ahora, mientras escribo, el equipo de secretaría labora, otros navegan en la red-e, algunos creo que ven una película italiana, 'Francesco y Chiara', algotros juegan y cantan. Estoy muy cansado, por el partido de basket que ganamos los venezolanos (con el apoyo del Hno. Juanito, ecuatoriano) a los locales. Fue un desafío a la altura (menos presión atmosférica y menos oxígeno) y a la hartura (después de almuerzo). Como diría Mons. Guerrero, algunos jugábamos a ser jóvenes.
El Hno. Adalberto, viceprovincial de Ecuador, nos dirigió una charla sobre nuestra misión de formadores, insistiendo en que debemos asumir la formación como vocación, como llamado que Dios nos hace para servicio de los formandos, la Orden y el Pueblo de Dios. Esta vocación es Pascual, nos exige hacer éxodo, conversión constante. El punto en el que más se detuvo fue el de la afectividad. Ya en grupos, haciendo ecos, un hermano decía: las heridas profundas nacen en malas relaciones y se sanan en buenas relaciones. Nuestro carisma nos da herramientas preciosas para la tarea de autoformación y de formación de otros. El primado de la oración nos lleva al silencio y la trascendencia, necesarios para conocernos y para encontrar en Dios fuerzas y luces para hacer nuestro camino y acompañar a los otros en el suyo. Una fraternidad auténtica, con calidad de relaciones interpersonales, cálida, es una realidad terapéutica y plenificante. La minoridad, la desapropiación, la convivencia con los empobrecidos y sufridos, nos ayudan a deslastrarnos de tanto ego para dar lugar a Dios y a los hermanos.
La media hora de oración personal fue ocasión para rezar el rosario y gustar del suave atardecer, caminando por los jardines de esta casa de Bethlemitas. Luego tuvimos las vísperas, que dirigió el Hno. Richard Mora. A continuación la cena, que aquí llaman merienda. Ahora, mientras escribo, el equipo de secretaría labora, otros navegan en la red-e, algunos creo que ven una película italiana, 'Francesco y Chiara', algotros juegan y cantan. Estoy muy cansado, por el partido de basket que ganamos los venezolanos (con el apoyo del Hno. Juanito, ecuatoriano) a los locales. Fue un desafío a la altura (menos presión atmosférica y menos oxígeno) y a la hartura (después de almuerzo). Como diría Mons. Guerrero, algunos jugábamos a ser jóvenes.
lunes, 17 de agosto de 2009
Quito I
El día anterior viajamos de Maiquetía a Quito: Ramón Morillo, Richard Mora y Alfonso Mora, con este escribano. A las 4:00 am salimos del vetusto convento de La Merced. A las 11:00 tocábamos el timbre en la casa viceprovincial de los frailes capuchinos, en la capital ecuatoriana. Compartimos almuerzo con los hermanos de dicha fraternidad y otros peregrinos que vienen al encuentro de formadores capuchinos de la Conferencia capuchina andina. Tuve la oportunidad de saludar, telefónicamente, a Fr. Fausto Trávez, ahora obispo de Babahoyo. Hace treinta años este fraile observante organizó un encuentro internacional de jóvenes franciscanos. Vine a Quito, entonces, con un grupo de juventud perijanera, guiado por Fr. Santiago Pérez, quien llegaría a ser obispo del Vicariato del Caroní. Fr. Santiago murió antes de cumplir un año en ese servicio.
En la tarde nos llevaron a una casa de las Bethlemitas, fundadas por el santo Pedro Betancourt, en Guatemala, en el s. XIX; cena, misa y cama.
Esta jornada ha sido intensa. Comenzamos con laudes y desayuno. El primer encuentro fue dedicado a la bienvenida, la presentación de los participantes, revisión de la agenda de estas dos semanas, observaciones prácticas. El segundo encuentro (hasta la hora del almuerzo) y el tercero (después de siesta), compartimos, en pequeños grupos, la historia vocacional de cada uno. Interesante ejercicio. Sería largo contar los detalles. Puedo resumir diciendo que los cinco miembros estamos felices de ser capuchinos y formadores. Así mismo manifestaron todos los formadores presentes. Un hermano lanzó el interrogante: "¿será que en un encuentro de párrocos o de superiores todos los hermanos pueden decir lo mismo?" Agradezcamos a Dios que ha estado grande con nosotros. Todos expresamos que las crisis atravesadas, frecuentemente por motivos afectivos, han sido grietas que Dios ha aprovechado para llegar a lo más hondo de nuestra existencia.
La mayoría de los participantes son jóvenes latinoamericanos. Los veteranos les decimos que también nosotros cuando comenzamos nos sentíamos inseguros y poco preparados. Los cursos de formación de formadores de la CCA son altamente valorados. El coordinador general de este encuentro expresa que cree que nadie debe ir a Europa a estudiar, sin haber hecho unos años de experiencia fraterna y pastoral.
Cerramos el día con mesa, misa y videoforo sobre Alejandro Labaka e Inés Arango, mártires de la caridad en su empeño de servir a los pueblos indígenas de la amazonía ecuatoriana.
En la tarde nos llevaron a una casa de las Bethlemitas, fundadas por el santo Pedro Betancourt, en Guatemala, en el s. XIX; cena, misa y cama.
Esta jornada ha sido intensa. Comenzamos con laudes y desayuno. El primer encuentro fue dedicado a la bienvenida, la presentación de los participantes, revisión de la agenda de estas dos semanas, observaciones prácticas. El segundo encuentro (hasta la hora del almuerzo) y el tercero (después de siesta), compartimos, en pequeños grupos, la historia vocacional de cada uno. Interesante ejercicio. Sería largo contar los detalles. Puedo resumir diciendo que los cinco miembros estamos felices de ser capuchinos y formadores. Así mismo manifestaron todos los formadores presentes. Un hermano lanzó el interrogante: "¿será que en un encuentro de párrocos o de superiores todos los hermanos pueden decir lo mismo?" Agradezcamos a Dios que ha estado grande con nosotros. Todos expresamos que las crisis atravesadas, frecuentemente por motivos afectivos, han sido grietas que Dios ha aprovechado para llegar a lo más hondo de nuestra existencia.
La mayoría de los participantes son jóvenes latinoamericanos. Los veteranos les decimos que también nosotros cuando comenzamos nos sentíamos inseguros y poco preparados. Los cursos de formación de formadores de la CCA son altamente valorados. El coordinador general de este encuentro expresa que cree que nadie debe ir a Europa a estudiar, sin haber hecho unos años de experiencia fraterna y pastoral.
Cerramos el día con mesa, misa y videoforo sobre Alejandro Labaka e Inés Arango, mártires de la caridad en su empeño de servir a los pueblos indígenas de la amazonía ecuatoriana.
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