En la mañana, acompañado por Freddy, prenovicio capuchino maracucho, y por Claudia, amiga entrañable, laica, intelectual y creyente, fui a comprar el pasaje para empezar la ruta al sur. Mañana, Dios mediante, llegaremos, con el amanecer, a la Odalisca del Gran Río. Ciudad Angostura y Ciudad Bolívar: dato geográfico y dato biográfico e historiográfico. Claudia corrió a una entrevista de trabajo, en oficinas de Fe y Alegría, en el mismo edificio de las oficinas de la Asociación venezolana de educación católica. Yo regresé en metro, con calma, conversando sobre diversas cosas, especialmente de las corrientes sicológicas posfreudianas, con Freddy. Vino a casa otra amiga, Reyna, quien trajo de España unos afiches para los obispos Ramiro, de Machiques, y Jesús Alfonso, de Santa Elena de Uairén. Después de dialogar con ella fui a comprar unos medicamentos. Al regresar al convento vi que me esperaba, en la acera de enfrente de la Iglesia, una pemona, Mary Cruz, quien labora desde hace años en el Ministerio vecino. También con ella estuve charlando. El diálogo y la amistad son enriquecedores, nutritivos...
Almorcé con Reyna y José Luis. Aproveché para preguntarles sobre la coyuntura nacional desde el ángulo educativo; ambos laboran en la AVEC, por eso son interlocutores de mucha categoría. En resumen, la Ley Orgánica de Educación es un 'madrugonazo' hecho por los borregos de la asamblea nacional bajo el cayado del Chapulín colorado (la síntesis es mía, por si acaso). Los tres nos preguntamos qué harán los padres de familia y los estudiantes, especialmente los universitarios, en este inicio de clases, para defender la golpeada democracia, la ultrajada Constitución, las libertades ciudadanas. ¿Por qué gente antes tan crítica con adecos-copeyanos calla ante las arbitrariedades psuvistas?. ¿Dónde estarán estudiando los hijos de todos esos boliburgueses que atacan la educación católica?.
La tarde se hizo tiempo de lectura y meditación. Disfruté de varios artículos de la revista Concilium; es un número dedicado a la ecoteología. Destaco los artículos de L. Boff y de un diácono permante colombiano, que llama a pasar de la ecología a la ecosofía, es decir de un enfoque de epistemología occidental a un diálogo intercultural e interreligioso, donde haya lugar para los pueblos profundos, ab-orígenes, indígenas... cuya sabiduría (sofía) suele estar en lenguaje narrativo y en prácticas cotidianas no textualizadas. Celebré la misa de 6:00 pm. Esta es la misa cotidiana que conlleva homilía. Breve comentario al evangelio hodierno: debemos elegir si queremos ser discípulos de los fariseos (obsesionados por las leyes y los reglamentos, los lugares y los tiempos sagrados...) o de Jesús de Nazaret, el testigo de la misericordia, la compasión, la sensibilidad, la percepción, la solidaridad, la pasión por la vida, la libertad y hasta el desafío a la autoridad.
lunes, 7 de septiembre de 2009
domingo, 6 de septiembre de 2009
domingo XXIII del tiempo ordinario
Por distintas razones, en domingos anteriores no hice el comentario al evangelio correspondiente, y este domingo lo hago después de haber celebrado la misa de 7:00 am, en el vetusto convento de La Merced.
Jesús que sana: no sólo dice una buena noticia, sino que se hace buena noticia para los sufrientes que nos encontramos con él. Jesús que sana al tartamudo-sordo. Una ocasión para agradecer los dones corporales que nos ha hecho. Hay en el budismo zen un ejercicio para sintonizar con el cuerpo y con el cosmos: tomar conciencia, en silencio, y lentamente, de lo que veo, oigo, huelo, gusto y siento. Una práctica que ayuda, entre otras cosas, a luchar contra la amenaza tan actual de vivir fragmentados. El sanado escucha y habla sin trabas. La palabra, oída y proclamada, es parte importante de la existencia de un ser humano. El Pobre de Asís, santo y poeta, nos llama a que nuestro hablar sea mirado y cuidado. Este consejo es válido en toda circunstancia, pero Francisco nos lo da al exhortar a los predicadores. Mirar y cuidar la palabra que escuchamos. Oídos sordos a palabras necias... Mirar y cuidar la palabra que decimos: realizar la verdad en el amor. Que nuestra palabra sea honesta. Que nuestra palabra sea amorosa.
Una de las escuelas de sicología es la Logoterapia (terapia del Logos, del Verbo, de la Palabra). Su fundador, Viktor Frankl, pasó por la terrible experiencia de los campos de concentración. Él expresa que las herramientas del sicoanálisis no le servían para enfrentar esa manifestación tan destructiva de lo peor de la Humanidad. Lo normal era que alguien muriera en dichos campos, que nos hablan de la banalización del mal, de la crueldad hecha cotidianidad absurda. Es bueno recordar que esos campos fueron obra de gente de la cultísima Alemania, y fueron cohonestados por personas de vida 'decente'. Viktor Frankl debió replantear sus conocimientos de sicología profunda, como herramienta terapéutica para él mismo y para otros. Su pregunta de fondo es qué hace que hayamos sobrevivido, que hayamos resistido. El responde que toda persona tiene energías muy grandes que despiertan y se encauzan si la persona siente que tiene un sentido (logos), una misión, aún en medio de las pruebas más duras. Al leer sus obras uno no puede menos que evocar a Heráclito, el Obscuro griego, y al Águila (S. Juan), cuyos primeros versículos, en el Evangelio, nos hablan, como Heráclito y Viktor, del Logos. Para nosotros cristianos esa Palabra creadora y redentora, alcanza con su Misericordia al cosmos entero (Ben Sirac 18, 13), también esas realidades tremendas de la Historia y las zonas obscuras de nuestra sique, de nuestras historias domésticas y personales.
Rafael Cadena, famoso poeta venezolano, de palabra sencilla y profunda, desnuda y cargada de silencios, ha recibido premio en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara. Cadena, poeta y ensayista, ha sido, con sus textos, compañero de algunos encuentros con formandos capuchinos. Allí hemos tratado de aprender el amor por la poesía, la conciencia de la propia fragilidad y de la dependencia de todo lo que existe con respecto al Trascendente, que por tal, como expresa Ernesto Cardenal, se hace efímero. En uno de sus ensayos Rafael nos invita también a cuidar la gratuidad, la gratitud y la palabra, tan agredidas en estos tiempos grises y tumultuarios.
En el primer versículo del tercer cántico del Siervo de Yavé, en el texto del Profeta Isaías, el siervo nos dice que Dios le ha dado oído de discípulo y lengua de iniciado. Los cristianos latinoamericanos estamos escuchando la llamada a renovarnos en el encuentro personal con Jesús, Palabra luminosa y cálida del Abba, acompañada por el Soplo profético que viene en ayuda de nuestra debilidad. Misión Continental. Jesús quiere que nos pongamos a sus pies, como María de Betania, para gustar de su presencia y de sus palabras. Jesús quiere que rumiemos su palabra, para que nos limpie, nos sane, nos alimente, nos fortalezca, nos embriague y nos impulse a participar en Su misión. Que también nosotros podamos, en medio de un mundo cargado de malas noticias, ser portadores, con palabras, gestos y acciones, de la Buena noticia del Reino de Dios: que todos tengamos vida y vida abundante (Jn 10, 10).
Jesús que sana: no sólo dice una buena noticia, sino que se hace buena noticia para los sufrientes que nos encontramos con él. Jesús que sana al tartamudo-sordo. Una ocasión para agradecer los dones corporales que nos ha hecho. Hay en el budismo zen un ejercicio para sintonizar con el cuerpo y con el cosmos: tomar conciencia, en silencio, y lentamente, de lo que veo, oigo, huelo, gusto y siento. Una práctica que ayuda, entre otras cosas, a luchar contra la amenaza tan actual de vivir fragmentados. El sanado escucha y habla sin trabas. La palabra, oída y proclamada, es parte importante de la existencia de un ser humano. El Pobre de Asís, santo y poeta, nos llama a que nuestro hablar sea mirado y cuidado. Este consejo es válido en toda circunstancia, pero Francisco nos lo da al exhortar a los predicadores. Mirar y cuidar la palabra que escuchamos. Oídos sordos a palabras necias... Mirar y cuidar la palabra que decimos: realizar la verdad en el amor. Que nuestra palabra sea honesta. Que nuestra palabra sea amorosa.
Una de las escuelas de sicología es la Logoterapia (terapia del Logos, del Verbo, de la Palabra). Su fundador, Viktor Frankl, pasó por la terrible experiencia de los campos de concentración. Él expresa que las herramientas del sicoanálisis no le servían para enfrentar esa manifestación tan destructiva de lo peor de la Humanidad. Lo normal era que alguien muriera en dichos campos, que nos hablan de la banalización del mal, de la crueldad hecha cotidianidad absurda. Es bueno recordar que esos campos fueron obra de gente de la cultísima Alemania, y fueron cohonestados por personas de vida 'decente'. Viktor Frankl debió replantear sus conocimientos de sicología profunda, como herramienta terapéutica para él mismo y para otros. Su pregunta de fondo es qué hace que hayamos sobrevivido, que hayamos resistido. El responde que toda persona tiene energías muy grandes que despiertan y se encauzan si la persona siente que tiene un sentido (logos), una misión, aún en medio de las pruebas más duras. Al leer sus obras uno no puede menos que evocar a Heráclito, el Obscuro griego, y al Águila (S. Juan), cuyos primeros versículos, en el Evangelio, nos hablan, como Heráclito y Viktor, del Logos. Para nosotros cristianos esa Palabra creadora y redentora, alcanza con su Misericordia al cosmos entero (Ben Sirac 18, 13), también esas realidades tremendas de la Historia y las zonas obscuras de nuestra sique, de nuestras historias domésticas y personales.
Rafael Cadena, famoso poeta venezolano, de palabra sencilla y profunda, desnuda y cargada de silencios, ha recibido premio en la Feria Internacional del Libro, en Guadalajara. Cadena, poeta y ensayista, ha sido, con sus textos, compañero de algunos encuentros con formandos capuchinos. Allí hemos tratado de aprender el amor por la poesía, la conciencia de la propia fragilidad y de la dependencia de todo lo que existe con respecto al Trascendente, que por tal, como expresa Ernesto Cardenal, se hace efímero. En uno de sus ensayos Rafael nos invita también a cuidar la gratuidad, la gratitud y la palabra, tan agredidas en estos tiempos grises y tumultuarios.
En el primer versículo del tercer cántico del Siervo de Yavé, en el texto del Profeta Isaías, el siervo nos dice que Dios le ha dado oído de discípulo y lengua de iniciado. Los cristianos latinoamericanos estamos escuchando la llamada a renovarnos en el encuentro personal con Jesús, Palabra luminosa y cálida del Abba, acompañada por el Soplo profético que viene en ayuda de nuestra debilidad. Misión Continental. Jesús quiere que nos pongamos a sus pies, como María de Betania, para gustar de su presencia y de sus palabras. Jesús quiere que rumiemos su palabra, para que nos limpie, nos sane, nos alimente, nos fortalezca, nos embriague y nos impulse a participar en Su misión. Que también nosotros podamos, en medio de un mundo cargado de malas noticias, ser portadores, con palabras, gestos y acciones, de la Buena noticia del Reino de Dios: que todos tengamos vida y vida abundante (Jn 10, 10).
sábado, 5 de septiembre de 2009
Otra jornada capitalina
Otra jornada capitalina. Celebré la misa a las 7:00 am. A las 8:30 fuimos de La Merced a La Florida, a la fraternidad capuchina de La Chiquinquirá, para realizar la reunión del Consejo de formación con el Hno. Omar, quien es fraile capuchino nacido en Tucupita y actualmente forma parte del equipo de coordinación del Instituto de Espiritualidad Franciscana del Antonianum, la Universidad de los franciscanos observantes, en Roma. Dialogamos tres horas sobre diversas cuestiones referidas a la formación de los jóvenes que vienen a la Orden para ser discípulos de Jesús de Nazaret con el estilo de Francisco de Asís y Félix de Cantalicio. El primero no necesita presentación, el segundo es el primer santo de la rama capuchina, famoso limosnero y humorista, amigo de Felipe Neri y Carlos Borromeo, un fundador de institución consagrada y un cardenal de mucha influencia en su época. Hicimos eco a lo reflexionado, compartido y orado en el encuentro de formadores de la Conferencia Capuchina Andina (CCA) y al nuevo diseño de itinerario formativo en Venezuela, incluyendo la propuesta de un noviciado intercircunscripcional, en Colombia.
En el encuentro del Consejo estuvimos frailes de tres generaciones: Ernesto, el viceprovincial, Ramón, maestro de posnovicios, y mi persona, fuimos formados por Adrián Setién; Wolfan y Alfonso, que comienzan a trabajar en formación, y estarán en el Tukuko, con los prenovicios, y Richard, vicemaestro de novicios, también novato, han sido formandos de los tres primeros. El Hno. Omar escucha las propuestas del nuevo itinerario formativo y nos hace las observaciones pertinentes, insistiendo en la importancia de: evaluar el proceso formativo (ya tiene tres décadas en Venezuela), actualizar y socializar el proyecto de formación, y cuidar el acompañamiento de los formandos, particularmente en el posnoviciado.
Almorzamos con la fraternidad local, veteranos y posnovicios que estudian en el Instituto de teología para religiosos (y religiosas y laic@s) . La sobremesa, con Omar, se hizo amplia conversa sobre diversos temas, incluyendo sus tareas en Roma. Volví a La Merced con los HH. Alfonso, Richard y Wolfan. Dialogué con el tercero sobre la coyuntura en el Tukuko, donde le corresponde ser formador y misionero. Compartí con él algunos detalles de nuestra visita a la Procura del Vicariato de Aguarico, en Quito, incluyendo la generosidad de los frailes navarros Miguel Ángel y Juan Carlos, que nos obsequiaron varias valiosas publicaciones del CICAME, centro de investigación y publicación de los capuchinos que laboran en dicho Vicariato.
Más tarde fui a hacer larga caminata capitalina, sin rumbo fijo. Casi siempre me dirijo de oeste a este; en esta ocasión llegué a la librería Las Novedades vecina a Plaza Candelaria. Nada compré. Me atraían algunos títulos: un pequeño texto sobre el Parque Nacional Canaima, una selección de poemas de Montejo, el libro de Krauze sobre el delirio de nuestro déspota no muy ilustrado, la panorámica literaria del siglo XX venezolano, de Arráiz Lucca; una obra sobre los Cátaros; unos aforismos de Witggestein; una novela de Pérez Reverte (sobre el capitán Alatriste)... Ejercicio de desapropiación o negación de la gula literaria. Regresé a casa discurriendo con los pies y el corazón.
En el encuentro del Consejo estuvimos frailes de tres generaciones: Ernesto, el viceprovincial, Ramón, maestro de posnovicios, y mi persona, fuimos formados por Adrián Setién; Wolfan y Alfonso, que comienzan a trabajar en formación, y estarán en el Tukuko, con los prenovicios, y Richard, vicemaestro de novicios, también novato, han sido formandos de los tres primeros. El Hno. Omar escucha las propuestas del nuevo itinerario formativo y nos hace las observaciones pertinentes, insistiendo en la importancia de: evaluar el proceso formativo (ya tiene tres décadas en Venezuela), actualizar y socializar el proyecto de formación, y cuidar el acompañamiento de los formandos, particularmente en el posnoviciado.
Almorzamos con la fraternidad local, veteranos y posnovicios que estudian en el Instituto de teología para religiosos (y religiosas y laic@s) . La sobremesa, con Omar, se hizo amplia conversa sobre diversos temas, incluyendo sus tareas en Roma. Volví a La Merced con los HH. Alfonso, Richard y Wolfan. Dialogué con el tercero sobre la coyuntura en el Tukuko, donde le corresponde ser formador y misionero. Compartí con él algunos detalles de nuestra visita a la Procura del Vicariato de Aguarico, en Quito, incluyendo la generosidad de los frailes navarros Miguel Ángel y Juan Carlos, que nos obsequiaron varias valiosas publicaciones del CICAME, centro de investigación y publicación de los capuchinos que laboran en dicho Vicariato.
Más tarde fui a hacer larga caminata capitalina, sin rumbo fijo. Casi siempre me dirijo de oeste a este; en esta ocasión llegué a la librería Las Novedades vecina a Plaza Candelaria. Nada compré. Me atraían algunos títulos: un pequeño texto sobre el Parque Nacional Canaima, una selección de poemas de Montejo, el libro de Krauze sobre el delirio de nuestro déspota no muy ilustrado, la panorámica literaria del siglo XX venezolano, de Arráiz Lucca; una obra sobre los Cátaros; unos aforismos de Witggestein; una novela de Pérez Reverte (sobre el capitán Alatriste)... Ejercicio de desapropiación o negación de la gula literaria. Regresé a casa discurriendo con los pies y el corazón.
viernes, 4 de septiembre de 2009
Sacramentos y diálogos
Hoy en la mañana he confesado a una anciana pobre y humilde. Se ha confesado, como muchas personas, de sentimientos de odio a Chávez y su camarilla. ¿Sabrá el presidente del odio que provoca en aquellos que él afirma defender? ¿Tendrá conocimiento de que los sacerdotes, miembros de una institución tildada por él como 'cáncer de la sociedad', llamamos a esas personas al arrepentimiento y la tolerancia, aunque sin ceder en la defensa de los derechos humanos y ciudadanos? 'Cuando soy débil, entonces soy fuerte', dice el gigante de Tarso. 'El Espíritu viene en ayuda de nuestra fragilidad' (otro dicho paulino). La institución, acariciada en el vientre (atrevida frase de Hilario de Poitiers ante la seducción 'constantinista'), ha corrido el peligro de callar ante las tropelías del poder político. Felices si somos calumniados y perseguidos; así han sido tratados los profetas, aunque nuestras vidas estén lejos de alcanzar la talla de esos héroes bíblicos y eclesiales.
Dialogué una hora con Arecio, papá del Hno. Richard, quien está investigando sobre historia de la Iglesia en Venezuela, para ser facilitador de esa materia en la escuela de agentes pastorales de su parroquia. Una muestra del esfuerzo hecho en la Iglesia latinoamericana posconciliar, para llamar, formar y enviar laicos a la tarea de anunciar la Noticia del Reino. Arecio lee un libro de Setién, ofmcap, 'Pioneros de nuestra fe', y un apéndice, obra de Ugalde y Micheo, jesuitas, del tomo correspondiente a Venezuela y Colombia de la monumental Historia de la Iglesia en América Latina, del CEHILA. Le insisto en la importancia de combinar su experiencia pedagógica con su pasión por la lectura, y en algunas herramientas para la clase: esquemas de comprensión global de la historia y enfoque práctico (qué podemos aprender de la memoria de nuestra historia eclesial). Recuerdo el esquema usado por el Pbro. Márquez en el Seminario Sta. Rosa de Lima, cuna de la Universidad en Venezuela: 1500-1800 colonia; 1800-1830 emancipación; 1830-1930 ruralidad y caudillismo (que creíamos haber dejado atrás); 1930-actualidad, urbanismo, petróleo y democracia (amenazada por el neocaudillismo).
jueves, 3 de septiembre de 2009
Pasajeros en tránsito
Todos somos pasajeros en tránsito. Sabemos que estamos en este mundo de paso. Jesús ha dicho, yo soy 'El Camino'. Los cristianos debemos agradecer la llamada gratuita que Dios nos ha hecho a ser discípulos de Jesús, y al mismo tiempo debemos alabar al Logos que es luz para toda persona que viene a este mundo (prólogo del Evangelio del Águila). El mundo aparece angustiado por el sinsentido, la miseria, la destrucción del ambiente y la violencia. El Maestro de Nazaret puede sacarnos de esos males, si respondemos de corazón a su llamado a la conversión. Conviértanse, el Reino de Dios está a la vuelta de la esquina. En realidad está en medio de nosotros, porque Jesús ha dicho que está donde dos o más nos reunimos en su nombre. También ha señalado al pobre, al sufriente, como su sacramento, al igual que la Eucaristía. Los monjes del desierto leyeron la afirmación de Jesús en clave espiritual: el Reino está en nuestro hondón; si hacemos silencio prolongado, atravesaremos el proceloso y alcanzaremos la tierra prometida. Silencio y solidaridad, dos medicinas para nuestra enferma sociedad. Enferma de ruido y egoísmo.
Al no estar en la cotidianidad de la residencia habitual, en mi caso la misión de Kavanayén, hay más tiempo para caminar, leer y meditar. El miércoles disfruté de un texto de Lucía Raynero sobre Juan Vicente González, un Cicerón criollo, conservador y civilista, culto y polémico; defensor del orden, de las instituciones y del predominio de los civiles; ardua tarea en una América Latina marcada, hasta hoy, por el caudillismo militarista. El jueves he devorado páginas de una revista, nicaragüense y dominica, dedicada a la teología feminista: varias autoras, encabezadas por Elisabeth Schüssler, ofrecen reflexiones desde el ángulo de un feminismo crítico, emancipador y liberador.
Sólo salí unos minutos a comprar una libreta de bolsillo y a caminar un poco. Todo el día estuve en el vetusto convento de La Merced.
También he contado con tiempo para seguir mis sencillos comentarios al Cántico del hermano sol. Recuerdo que Francisco quiso que los frailes nos dedicáramos al apostolado de cantar esa poesía, cargada de siglos y siempre refrescante. Presidí el banquete mesiánico a las 5:00 pm. Loado seas mi Señor por la pacífica cotidianidad.
Al no estar en la cotidianidad de la residencia habitual, en mi caso la misión de Kavanayén, hay más tiempo para caminar, leer y meditar. El miércoles disfruté de un texto de Lucía Raynero sobre Juan Vicente González, un Cicerón criollo, conservador y civilista, culto y polémico; defensor del orden, de las instituciones y del predominio de los civiles; ardua tarea en una América Latina marcada, hasta hoy, por el caudillismo militarista. El jueves he devorado páginas de una revista, nicaragüense y dominica, dedicada a la teología feminista: varias autoras, encabezadas por Elisabeth Schüssler, ofrecen reflexiones desde el ángulo de un feminismo crítico, emancipador y liberador.
Sólo salí unos minutos a comprar una libreta de bolsillo y a caminar un poco. Todo el día estuve en el vetusto convento de La Merced.
También he contado con tiempo para seguir mis sencillos comentarios al Cántico del hermano sol. Recuerdo que Francisco quiso que los frailes nos dedicáramos al apostolado de cantar esa poesía, cargada de siglos y siempre refrescante. Presidí el banquete mesiánico a las 5:00 pm. Loado seas mi Señor por la pacífica cotidianidad.
Cántico del sol V
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,/ y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,/ por el cual a tus criaturas das sustento./
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,/ la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
El poeta y profeta sigue dando alabanzas a Dios. El hermano viento es mostrado en pareja con la hermana agua, como en el principio del Génesis: el Espíritu aleteaba sobre las aguas, y como en el bautismo de Jesús, el Espíritu desciende aleteando sobre el carpintero mesías, en las aguas del Jordán; así mismo en el sacramento celebrado por el Pueblo de Dios. Loado por el sereno y por todo tiempo. El cosmos y la historia tienen cambios, vaivenes, y en medio de las turbulencias, podemos seguir alabando al Altísimo. He visto a una madre pemón cantando alabanzas a Dios en el entierro de su hijo. Grande fe. La alternancia de los tiempos atmosféricos es necesaria para que la tierra nos dé sustento. El pan de cada día es don y tarea. 'El que no trabaje que no coma', dice Pablo de Tarso. El hermano aire y la hermana agua están sometidos, especialmente en las grandes ciudades, a la amenaza de la contaminación. No recuerdo las toneladas de CO2 que los humanos, especialmente los chinos y los usamericanos, lanzamos a la atmósfera. En estos días he leído una síntesis de un informe sobre el cambio climático. Basta que aumente un grado más la temperatura promedio en el globo, para que haya consecuencias terribles. Quiera Dios que la Conferencia de Copenhagen (diciembre, 2009) lleve a todos los gobiernos a realizar la verdad en el amor: diagnósticos serios y tareas solidarias.
Hermana agua, útil: tres cuartas partes del planeta y de nuestro cuerpo son agua; en líquido vivimos, en el vientre materno, y agua necesitamos para nuestros sembrados, bañarnos, lavar y beber. Hermana humilde, que por obra de la gravedad siempre va buscando el último lugar. Preciosa agua que refleja los rayos de luz de las preciosas lumbreras: riela. Hermana que requerimos sea pura y casta, pero nos empeñamos en ensuciarla. Cada uno puede evocar momentos en que ha sentido más la fraterna presencia de esas criaturas nombradas por el poeta: las lumbreras, el viento y las aguas, y también de la madre tierra. En el zen un ejercicio interesante, que nos lleva a sintonizar con el cuerpo y con el Cosmos, es tomar conciencia de lo que oímos, vemos, olemos, gustamos, sentimos. La Sierra de Perijá y los ríos de sus cuencas (Apón, Negro, Yaza, Tukuko, Sta. Rosa, Aricuaizá...); el Ávila y sus quebradas, especialmente Catuche; la Gran Sabana, sus tepuyes (particularmente Apaurai, Sororopán, Akurimá, Auyán) y sus ríos, especialmente Karuai, Aponwao, Kukenán y Caroní... son parte entrañable de la vida de este escribidor.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,/ la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
El poeta y profeta sigue dando alabanzas a Dios. El hermano viento es mostrado en pareja con la hermana agua, como en el principio del Génesis: el Espíritu aleteaba sobre las aguas, y como en el bautismo de Jesús, el Espíritu desciende aleteando sobre el carpintero mesías, en las aguas del Jordán; así mismo en el sacramento celebrado por el Pueblo de Dios. Loado por el sereno y por todo tiempo. El cosmos y la historia tienen cambios, vaivenes, y en medio de las turbulencias, podemos seguir alabando al Altísimo. He visto a una madre pemón cantando alabanzas a Dios en el entierro de su hijo. Grande fe. La alternancia de los tiempos atmosféricos es necesaria para que la tierra nos dé sustento. El pan de cada día es don y tarea. 'El que no trabaje que no coma', dice Pablo de Tarso. El hermano aire y la hermana agua están sometidos, especialmente en las grandes ciudades, a la amenaza de la contaminación. No recuerdo las toneladas de CO2 que los humanos, especialmente los chinos y los usamericanos, lanzamos a la atmósfera. En estos días he leído una síntesis de un informe sobre el cambio climático. Basta que aumente un grado más la temperatura promedio en el globo, para que haya consecuencias terribles. Quiera Dios que la Conferencia de Copenhagen (diciembre, 2009) lleve a todos los gobiernos a realizar la verdad en el amor: diagnósticos serios y tareas solidarias.
Hermana agua, útil: tres cuartas partes del planeta y de nuestro cuerpo son agua; en líquido vivimos, en el vientre materno, y agua necesitamos para nuestros sembrados, bañarnos, lavar y beber. Hermana humilde, que por obra de la gravedad siempre va buscando el último lugar. Preciosa agua que refleja los rayos de luz de las preciosas lumbreras: riela. Hermana que requerimos sea pura y casta, pero nos empeñamos en ensuciarla. Cada uno puede evocar momentos en que ha sentido más la fraterna presencia de esas criaturas nombradas por el poeta: las lumbreras, el viento y las aguas, y también de la madre tierra. En el zen un ejercicio interesante, que nos lleva a sintonizar con el cuerpo y con el Cosmos, es tomar conciencia de lo que oímos, vemos, olemos, gustamos, sentimos. La Sierra de Perijá y los ríos de sus cuencas (Apón, Negro, Yaza, Tukuko, Sta. Rosa, Aricuaizá...); el Ávila y sus quebradas, especialmente Catuche; la Gran Sabana, sus tepuyes (particularmente Apaurai, Sororopán, Akurimá, Auyán) y sus ríos, especialmente Karuai, Aponwao, Kukenán y Caroní... son parte entrañable de la vida de este escribidor.
Cántico del sol IV
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,/en el cielo las has formado claras y preciosas y bellas.
El sol y la luna hacen pareja: lumbreras mayor y menor. La luna y las estrellas nos brindan su luz en la noche. Creaturas claras, preciosas y bellas, como la plantita de Francisco, que dejara su vida de mujer noble para consagrarse al Hijo del Altísimo, bajo la guía espiritual del Pobre de Asís, minor por origen (no era noble) y por opción evangélica, destacada en el magisterio latinoamericano posconciliar: Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. En la noche más oscura de su existencia, el Guía buscó la ayuda luminosa de su plantita, Clara, que le recordó que debía practicar la desapropiación, no sólo de su jarra artesanal, sino de la Orden, para recuperar la paz. Fuerte tiempo de tensión entre Francisco y los clérigos en la Orden, que contaban con el apoyo del Cardenal Hugolino, luego Papa. Suave firmeza de la preciosa y bella alma gemela de Francisco. Paz y gozo recuperados por el exmercader, servidor de leprosos y amigo del halcón que lo visitaba en el monte Alverna, donde el Altísimo quiso regalarle las marcas del Crucificado.
Dice Ignacio Lepp que las relaciones más enriquecedoras son las heterosexuales, porque son complementarias (Martes y Venus), pero que simultáneamente son difíciles fuera del matrimonio, porque pueden poner en riesgo el proyecto de vida (matrimonial o célibe). Francisco y Clara son una pareja de amigos entrañables, que se ayudaron uno al otro a crecer en el seguimiento de Jesús de Nazaret, en oración, fraternidad y minoridad, en obediencia y castidad, en medio de una sociedad feudal y una Iglesia hecha a imagen y semejanza de dicha sociedad, con un Papa y unos obispos que eran señores feudales ('mayores'), con sus respectivos ejércitos. Los jungianos afirman que todos tenemos animus y anima, es decir, vigor masculino y ternura femenina. Así tituló Leonardo Boff su obra sobre Francisco de Asís. Francisco enriquece su anima con el animus de Clara y la plantita renueva su animus en el anima del Pobrecillo. En Conocoto, Quito, los formadores capuchinos de buena parte de América Latina, subcontinente marcado fuertemente por el machismo, hemos tenido la ocasión de reflexionar, dialogar y orar sobre nuestra afectividad y sexualidad. Una de las conclusiones ha sido que todos necesitamos cuidar esas dimensiones tan hondas (self en lenguaje de Jung), y para ello debemos cultivar relaciones entrañables en la Fraternidad (Orden) y fuera de ella, con mujeres y varones, clérigos, religiosos (as) y laicos (as). Por ahora no hay clérigas... Acompañados para acompañar, especialmente a los jóvenes en general y a los aspirantes y formandos en particular. Otrosí: si uno no cuida el self vive en el nivel del ego (la conciencia) y la persona (máscara o rol), con el peligro de perder hondura y vitalidad. Hay clérigos y religiosos a quienes ocurre eso, convirtiéndose en fariseos, superficiales y rígidos, sepulcros encalados (cadáveres perfumados, con incienso u otra esencia), que se encaraman en su institución, despóticos, y machacan a los que se acercan.
El sol y la luna hacen pareja: lumbreras mayor y menor. La luna y las estrellas nos brindan su luz en la noche. Creaturas claras, preciosas y bellas, como la plantita de Francisco, que dejara su vida de mujer noble para consagrarse al Hijo del Altísimo, bajo la guía espiritual del Pobre de Asís, minor por origen (no era noble) y por opción evangélica, destacada en el magisterio latinoamericano posconciliar: Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. En la noche más oscura de su existencia, el Guía buscó la ayuda luminosa de su plantita, Clara, que le recordó que debía practicar la desapropiación, no sólo de su jarra artesanal, sino de la Orden, para recuperar la paz. Fuerte tiempo de tensión entre Francisco y los clérigos en la Orden, que contaban con el apoyo del Cardenal Hugolino, luego Papa. Suave firmeza de la preciosa y bella alma gemela de Francisco. Paz y gozo recuperados por el exmercader, servidor de leprosos y amigo del halcón que lo visitaba en el monte Alverna, donde el Altísimo quiso regalarle las marcas del Crucificado.
Dice Ignacio Lepp que las relaciones más enriquecedoras son las heterosexuales, porque son complementarias (Martes y Venus), pero que simultáneamente son difíciles fuera del matrimonio, porque pueden poner en riesgo el proyecto de vida (matrimonial o célibe). Francisco y Clara son una pareja de amigos entrañables, que se ayudaron uno al otro a crecer en el seguimiento de Jesús de Nazaret, en oración, fraternidad y minoridad, en obediencia y castidad, en medio de una sociedad feudal y una Iglesia hecha a imagen y semejanza de dicha sociedad, con un Papa y unos obispos que eran señores feudales ('mayores'), con sus respectivos ejércitos. Los jungianos afirman que todos tenemos animus y anima, es decir, vigor masculino y ternura femenina. Así tituló Leonardo Boff su obra sobre Francisco de Asís. Francisco enriquece su anima con el animus de Clara y la plantita renueva su animus en el anima del Pobrecillo. En Conocoto, Quito, los formadores capuchinos de buena parte de América Latina, subcontinente marcado fuertemente por el machismo, hemos tenido la ocasión de reflexionar, dialogar y orar sobre nuestra afectividad y sexualidad. Una de las conclusiones ha sido que todos necesitamos cuidar esas dimensiones tan hondas (self en lenguaje de Jung), y para ello debemos cultivar relaciones entrañables en la Fraternidad (Orden) y fuera de ella, con mujeres y varones, clérigos, religiosos (as) y laicos (as). Por ahora no hay clérigas... Acompañados para acompañar, especialmente a los jóvenes en general y a los aspirantes y formandos en particular. Otrosí: si uno no cuida el self vive en el nivel del ego (la conciencia) y la persona (máscara o rol), con el peligro de perder hondura y vitalidad. Hay clérigos y religiosos a quienes ocurre eso, convirtiéndose en fariseos, superficiales y rígidos, sepulcros encalados (cadáveres perfumados, con incienso u otra esencia), que se encaraman en su institución, despóticos, y machacan a los que se acercan.
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