miércoles, 7 de abril de 2010

desde la odalisca del Orinoco

Desde el 23 de marzo no había escrito, puesto que el infocentro de Kavanayén está sin señal; según sabemos, por morosidad del Ministerio encargado con el proveedor. Igual pasa en ocasiones con el programa de alimentación escolar: los pequeños se quedan sin 'papa' por falta de pago del gobierno a los proveedores. En el ambulatorio no hay suficientes medicamentos... Pero estamos recién empezando pascua y no debo quejarme tanto.

La semana santa fue ocasión para renovar la fe junto a los caribes gransabaneros. El domingo de ramos, después de celebrar la misa, fui a visitar al párroco vecino, a tres horas y media de carretera, parte de tierra, parte asfaltada. Adriano es un diocesano italiano, ya veterano entre los pemones, los akawayos y los arhuacos de Cuyuní. Esa tarde y noche dialogué mucho con él y con Guillermo, un cura obrero holandés que forma parte del movimiento Calama. Guillermo tiene en casa, en S. Félix, a Alejandro, un joven de Mapaurí, comunidad pemón, en Gran Sabana, que vive el calvario de ser enjuiciado por acusación de asesinato. Las historias que cuenta Guillermo del absurdo proceso judicial me hacen recordar la obra de Kafka y el cuento del infierno venezolano; ya saben: cuando hay tambores, no hay mierda; cuando hay mierda no hay tambores; a veces hay tambores y mierda, pero los obreros están en paro. En S. Miguel tuve la suerte de tomar parte, el lunes después de ramos, en una reunión de gente de las comunidades del sector empeñada en tarea de iglesia y de educación. El proyecto triple E: economía, espiritualidad y educación, nacido del equipo de pastoral parroquial y acompañado por muchas personas. Sería largo describir dicho proyecto. Baste señalar que lo considero una muestra de lo que los obispos en Aparecida expresan: el momento actual, de emergencia de los pueblos indígenas, con sus valores tradicionales, es un kairós, un tiempo de gracia para la humanidad entera.

El domingo de resurrección fui a celebrar el banquete del crucificado que ha resucitado en S. Rafael de Kamoirán y en Karawaré. En la primera comunidad me encontré con el Hno. Francisco, líder local que anuncia que irá a la Periquera, en el río Paragua, a evangelizar.

Hoy miércoles viajé de Kavanayén a C. Bolívar para tomar parte en el encuentro anual de formandos capuchinos, los retoños del vetusto árbol. Los jóvenes me han invitado para que les hable de 'La Misión', desde la experiencia de este pobre fraile en medio de los pemones.

lunes, 22 de marzo de 2010

del 18 al 22, Tuaukén y Kavanayén

El jueves 18 pasé de la capital municipal gransabanera a Tuaukén, poblado arekuna famoso por su laboriosidad y por su sentido festivo: en estos días de celebraciones por su patrono, S. José, padre putativo del niño Jesús, posteriormente carpintero y Mesías, los tauaukenponkon muestran su generosidad lúdica a los visitantes. César, líder local, afirma que algún año elaboraron 2000 lt de kachiri, la bebida tradicional pemón, hecha a base de yuca y batata. Hay que tomar en cuenta que este poblado tiene alrededor de 200 habitantes.

El viernes 19: confesiones, misa, procesión (con el rezo del rosario) y bautizos; recuerdo que el Hno. René, en el reciente Encuentro nacional de misioneros, evocaba palabras de Mons. Mata Cova, Arzobispo de Ciudad Bolívar ya fallecido. El Obispo de feliz memoria afirmaba que los pemones del Vapor, en el río Cuyuní eran sus benedictinos, sus contemplativos. Esos benedictinos parecen estar muy afectados por los hermanos protestantes y las actividades mineras. Los vaivenes de la historia, nuestro humilde peregrinar hacia la casa del Padre Bueno, hacedor del Cosmos. Fútbol y futsal: jóvenes de ambos sexos muestran fuerza y habilidad en las canchas. S. Luis de Avarkay, Rivo-rivó y los anfitriones están presentes. Las noches son ocasión para el exceso en la bebida y el baile: O. Paz señala que la fiesta del pueblo es revuelta, es decir rebelión.

El sábado 20, después de misa, marcho a Kavanayén. Llevo un mes fuera del hogar del Kavanarú: agradezco al bondadoso Altísimo que mi periplo ha transcurrido en su paz. En los últimos días devoré la novela 'Nieve' de O. Pamuk, que debo devolver a Fr. Carlos Bazarra. Comienzo la lectura densa de una obra de Bachelard dedicada a las imágenes oníricas y literarias de la tierra. Este autor está en la base de la lectura que hace Eloi Leclerc sobre el Cántico de las creaturas del Poeta de Asís.

Domingo 21: misa y mesas. Reencuentro con la grey de este poblado pemón, protegido de las avalanchas del depredador mundo occidental por la figura de Parque Nacional. Comparto algunas cosas de mi periplo: visita al médico, encuentro de misioneros, curso con los novicios, fiesta patronal de Tuaukén... En las comidas converso con José Muñoz, miembro de las 'Células misioneras' de la Arq, de Valencia, Venezuela, quien aceptando la invitación de Bruno, vecino de Karuai, se vino, con un compañero, a celebrar la fiesta patronal de Karuai (el santo carpintero).

miércoles, 17 de marzo de 2010

historia, caminata y concurso de lectura en Gran Sabana

Mañana no tendré ocasión para escribir en este querido y marginal blog. Marcharé a Tuaukén, pequeño poblado arekuna, donde Luis Urbina (qepd) hiciera su importante trabajo de investigación.

Con la clase matutina terminamos el curso de historia de la orden capuchina en Venezuela. En la primera parte, anudando con la clase del día anterior, revisamos líneas fuertes de los documentos finales de las asambleas generales episcopales latinoamericanas: Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida. Cuatro décadas de magisterio hecho desde la realidad de América Latina: creyente, empobrecida, multicultural, compleja, desafiada por la globalización... Subrayo aspectos vinculados a pueblos indígenas y afroamericanos. Me detengo en Aparecida: los indígenas como empobrecidos, amenazados, emergentes y otros (con una cultura alternativa al occidente depredador). Les leo unas páginas de la obra de John Quinn, Arzobispo emérito norteamericano (de S. Francisco), 'La reforma del papado', donde hay ideas cuestionantes y carismáticas, como aquello de que el traspaso de obispos de una diócesis a otra (entendido el traslado como promoción) está en contra de una tradición que comienza con una prohibición del Concilio de Nicea. J. Quinn hace también una llamada a reformar la curia vaticana, para que la iglesia pueda crecer en catolicidad y ecumenismo.

Después de clase, una caminata por el centro de esta miniciudad, capital del municipio Gran Sabana y sede del Vicariato del Caroní; algunas compras; visita a la Casa de la cultura, donde recibo la buena noticia de la invitación al Concurso de lectura, que empezó hace años en castellano, ya lleva unos años en el idioma cervantino, pemón y portugués, y este año añade el inglés. Se trata de promover la convivencia de los niños, la lectura y la interculturalidad. Ya está Oswaldo, el presidente de la Casa de la cultura, en diálogo con diversas instituciones, incluyendo la alcaldía y la coordinación de educación correspondiente a este municipio, para la organización de este evento que el año anterior, desgraciadamente, según dice Oswaldo, por falta de recursos, no pudo hacerse.

Vaticano II y Caruachi

Penúltima clase de historia de la orden capuchina en Venezuela, con los cuatro novicios, retoños del viejo árbol con raíces en la experiencia carismática del Poeta Poverello de Asís. Volvemos al texto de Micheo-Ugalde para ver la iglesia posconciliar, de vuelta a las fuentes (El Evangelio) y aggiornamento (necesaria puesta al día). El gran signo de la descolonización en la sociedad y en la Iglesia; las teologías del tercer mundo (Asia, África, América Latina) como expresión de catolicidad y vitalidad. Recuerdo a un fraile capuchino, experto en misiones, veterano de Asia y América Latina, que señalaba que en Roma era difícil ser católico; expresaba así el peligro europeocéntrico del Vaticano. Desde los lineamientos del Vaticano II: Biblia, liturgia participada, protagonismo de los laicos, descolonización, ecumenismo, pastoral social... hacemos revisión crítica de la tarea misional. Traemos a la memoria también el magisterio latinoamericano posconciliar y reflexionamos sobre el peligro de perder lo esencial de dicho magisterio, la opción por los pobres, en un ambiente posmoderno y en una nación donde la lucha por la libertad y la pluriformidad, ante un gobierno ineficiente y autoritario (ver artículos de Vladimir Villegas, disidente con pantalones), puede llevarnos a 'derechizarnos' y elitizarnos.

Devoro 'Caruachi, el paso fatal', de Osio Reyna, historia novelada: no es una gran obra literaria, pero es legible y describe un hecho terrible, el asesinato de veinte capuchinos en la misión de S. Ramón, perteneciente a las misiones coloniales de Guayana, de los capuchinos catalanes. El autor quiere quitar culpa a Bolívar y Piar, haciendo de la masacre un malentendido de un Lara torpe. Los hechos desnudos son que los tres jefes independentistas mancharon las manos de la República con sangre inocente. A los pocos años Bolívar, libertador de los indígenas, según el autor, decreta que el sistema misional debe ser restaurado (?) y los capuchinos aceptan el reto, que no podrá materializarse hasta un siglo más tarde. Los capuchinos que laboramos en la Gran Sabana somos pequeños herederos de aquellos mártires.

martes, 16 de marzo de 2010

capuchinos, artistas y el Mesías en Gran Sabana

Clase de historia de la orden capuchina en Venezuela, de manos de Mons. Mariano, con un texto suyo que forma parte de 'Sus sandalias hicieron nuestras fronteras'; período intermedio, es decir desde el asesinato de los frailes en Caruachi, por parte del ejército independentista, hasta 1891, cuando el Arzobispo de Caracas va a España a buscar capuchinos que retomen la tarea. Los vaivenes políticos traban la realización de ese deseo manifestado por el Libertador apenas una década después del nombrado asesinato. El Estado republicano, criollito, reconoce que no sabe qué hacer con los pueblos indígenas y es incapaz de defender las fronteras de la patria. En el primer cuarto del siglo XX, por fin, se logra fundar el Vicariato del Caroní, con acuerdo entre la orden y el Estado venezolano. Tendrá sede en Upata. A mitad de siglo el Vicariato de Tucupita se desmembró del primer Vicariato; y las parroquias ubicadas entre el Delta y Gran Sabana pasaron inicialmente a la Arq. de Ciudad Bolívar y luego a la Diócesis de C. Guayana. Los centros misionales del Vicariato del Caroní actual (sólo Gran Sabana) fueron fundados por décadas: en los '30 Santa Elena; en los '40 Kavanayén; en los '50 Kamarata; en los '60 Wonkén (edificios inaugurados en 1970), y en los '70 Urimán. Posteriormente han llegado un fraile conventual a Ikabarú y un sacerdote catalán a Canaima.

Almorcé con Franklin en Pakaraima; él es un venezolano que hace su doctorado en París, en sociología del arte y es curador independiente que ha organizado dos eventos con jóvenes artistas franceses (Parque/Arte y Desplazados); me obsequió con sendos textos que describen dichos eventos. Actualmente el segundo está presente en el Celarg, Caracas. Lo acompañaba ayer, para el almuerzo, un joven fotógrafo venezolano que ha hecho trabajos para Inparques. Franklin muestra especial sensibilidad en el diálogo con los pueblos indígenas. Recientemente contactó a Adán, un pintor pemón que reside en el Paují.

En la tarde, el banquete del Mesías, con las lecturas de Isaías, el profeta-poeta y del evangelio juánico que nos habla de Jesús, que sana al hijo del funcionario real sólo con su palabra, porque él es la Palabra hecha carne, sangre, historia.

lunes, 15 de marzo de 2010

misa y diálogos entre taurepanes y arekunas

Presidí el banquete del carpintero Mesías, donde el Espíritu aletea sobre el Pan y el Vino, para que pueda acontecer la presencia misteriosa del Jesús Nazareno, que nos llama a centrar nuestra vida en la búsqueda del Padre Bueno y en la fraternidad que reclama la reconciliación, especialmente en esta Venezuela que se desangra cada fin de semana por tantas personas, especialmente jóvenes, abaleadas.

Dialogué con Jorge, excapitán y educador a tiempo completo, sobre varios temas relacionados con la dinámica del pueblo pemón. Enfocamos la atención en los temas que Rafael Castillo, excapuchino, afirmaba que son obsesiones para quien escribe: lucha por el territorio pemón, revisión para fortalecer la organización propia desde la base, refuerzo de la identidad cultural. Comparto con Jorge la noticia de la demanda de los barí al Estado ante el TS(I), porque no es de (J)usticia sino de (I)njusticia. Demanda que no es infructuosa, porque sirve para desenmascarar a un Estado con discurso indigenista, que se niega a cumplir con el mandato constitucional de reconocer la propiedad colectiva de los pueblos originarios sobre las tierras que ancestralmente ocupan.

En la tarde fui a conversar con Demetria, arekuna simpática, que tiene cargo de coordinadora en el liceo local; hablamos con formato libre: datos existenciales de ambos, tareas, dificultades, crisis, discernimientos, amigos, proyectos...

Mientras los pemones cuenten con líderes como estos, tienen futuro; gente lúcida, honesta, con sentido de solidaridad y espíritu emprendedor. No obstante, hace falta tejer alianzas entre ellos y otros para hacer equipos de reflexión, donde, como anhela Valeriano, veterano líder de este pueblo caribe, 'se piense la realidad para afinar las acciones pertinentes', especialmente en la lucha por el derecho al territorio.

sábado, 13 de marzo de 2010

entre Akurimá, Kamoirán y Yuruaní

Ayer tuve la clase de historia de los capuchinos en Venezuela; terminamos la parte correspondiente a la colonia, usando un artículo de Micheo y Ugalde, jesuitas ambos. Leí a los novicios unos trozos de documentos del siglo XVII. Para los tres días de clase de la próxima semana utilizaremos un texto de Mons. Mariano que resume el período intermedio y describe la tercera etapa, es decir desde final del siglo XIX hasta final del siglo pasado, fecha de escritura del artículo, que forma parte del libro del centenario, 'Sus sandalias hicieron nuestras fronteras'.

En la mañana fui a visitar a Jorge González Alís, quien atraviesa por dura prueba. Lo escucho y lo encomiendo en mis pobres oraciones. También pude conversar con María Isabel, en su oficina de dirección del 'Fe y alegría' de Manakrü. Allí supe que cuatro pemones ucabistas han regresado para laborar en este instituto. Es hermoso ver que las semillas dan lugar a buenos frutos.

Estoy disfrutando de la novela 'Nieves' de Orhan Pamuk. Un poeta y periodista turco que regresa de Frankfurt a su ciudad, en una zona montañosa, con nevadas abundantes y persistentes, para investigar la causa de los suicidios de varias jóvenes musulmanas que defienden su derecho a usar el velo en clase, y reencontrarse con su amada Ipek, recién divorciada de otro poeta.

Hoy, sábado, pasé casi todo el día fuera de Santa Elena, para entrevistarme en S. Rafael con dos postulantes, Orlando y Alexánder, antes de que ellos y el Hno. Raúl entraran a Tuaukén, donde compartirán vida y fe con esa comunidad del pueblo pemón; así mismo, en S. Ignacio de Yuruaní dialogué con otros tres postulantes, José Manuel, Francisco y Simón; ellos vinieron desde Vista Alegre; estarán una semana en S. Ignacio y luego irán a Monte Bello. Estas experiencias son clave en el proceso formativo de los frailes capuchinos en Venezuela. Están en sintonía con lo escrito por Francisco de Asís hace tantos siglos: vayan en medio de ellos (a vivir el Evangelio) sujetos a toda humana creatura por Dios y, si ven que a Dios place, prediquen.