Miércoles, día de Mercurio, dios de los mensajeros; recuerdo el estudio de Robert Graves. Fr. Cesáreo de Armellada nos ha dejado un tesoro similar sobre los mitos pemones. Por cierto, ayer una educadora pemona me señaló que la habían consultado sobre el homoerotismo entre los pemones; quien hacía la consulta utilizó la referencia de los griegos. Dialogamos sobre Sócrates y Alcibíades en el diálogo del Banquete.
Comienzo el curso de historia de la orden capuchina en Venezuela, con los novicios (4). Usamos el texto de Micheo-Ugalde que aparece como apéndice en el tomo correspondiente a Colombia-Venezuela, en la monumental historia de la iglesia en América Latina, de CEHILA, coordinada por el filósofo argentino E. Dussel. Inicio con una introducción: actitudes ante la historia, según Nietzsche (piadosa, monumental y crítica); y amplia bibliografía sobre el tema. Apenas vimos el primer punto de la historia colonial de nuestra iglesia venezolana, donde los capuchinos tenemos puesto de honor (aún siendo hermanos menores). Un encomendero dijo: 'tan perros son los indios como los capuchinos'. Una perla para leer la historia 'desde abajo'. Los vencidos, los pobres, los otros, son el lugar epistemológico más adecuado para interpretar la realidad, según el filósofo-mártir (como S. Justino) I. Ellacuría. Evoco a O. Paz y su 'Laberinto de la soledad', para llamarnos a hacer memoria contra 'el ninguneo': los aztecas ningunearon a los indígenas anteriores; los españoles a los aztecas... el régimen del PRI a los estudiantes asesinados en Tlatelolco en 1968. El 'gas del bueno' a los universitarios venezolanos. Todo parecido con la coincidencia es pura realidad. El maestro de novicios decía que la solución de la problemática de los indígenas en América Latina pasaba por la recuperación de las raíces indígenas de todos los criollos latinoamericanos. Tema genialmente planteado por Jorge Icaza en 'El chulla Romero y Flores'.
jueves, 11 de marzo de 2010
miércoles, 10 de marzo de 2010
en la ciudad del Akurimá y el Wairén
El lunes en la noche viajé, en bus de Expresos Los Llanos, retrasado una hora en su salida, de C. Bolívar a Santa Elena, capital de la Gran Sabana, inicialmente llamada S. Francisco de Akurimá, descrita por uno de los capuchinos como una tacita de plata, aunque lo que abunda en las minas gransabaneras son el oro y los diamantes.
A quien renuncia a su tierra, casa y parientes, el Padre Bueno le dará cien veces más... Los frailes podemos experimentar eso cotidianamente. Casa, baño, desayuno... herramientas para hacer el acta y el informe de coyuntura, del postulantado inicial, para la reunión del Consejo de formación que tendrá lugar el quince de los corrientes en Caracas. El Hno. Richard llevará estos textos.
Bajé cuarenta obras de una mina bibliográfica electrónica y gratuita (Ignoria), que recomiendo a todo aquel que sea amante de la lectura y quiera ahorrar en esta Venezuela inflada en verborrea, estatismo, caudillismo, inseguridad, corrupción, ineficiencia y en alza de precios.
Dialogué con María Isabel, directora del Fe y Alegría local. Esta flaca, mestiza que se asume como pemona, es inteligente y chispeante. Está estudiando una maestría en educación en Brasil. El encuentro con líderes pemones siempre es ocasión para intentar seguir la realidad, compleja y dinámica.
Continúo disfrutando de 'Las lecciones de los maestros', de George Steiner, genial ensayista francés. Echo una ojeada a los textos que usaré en el curso de Historia de la Orden capuchina en Venezuela. Al día siguiente iniciaremos clases, con los cuatro novicios: Víctor de Ciudad Bolívar; Carlos y Karol de San José de Perijá y William de Pregonero.
En la noche, misa concelebrada con el Obispo, previo diálogo vespertino amplio y en formato libre con este epíscopo atípico; luego fui a dar el pésame a la familia de Gustavo Arfe, joven pemón que trabajaba en el equipo de Salud de pueblos indígenas y falleció en accidente terrestre en el Zulia, hace pocos días. Participé en el rezo del rosario, en el novenario, dirigido por Beatriz, tía materna del difunto. Al terminar dialogué un poco con Silvia, su hermana de él, quien también labora en el nombrado equipo de salud, a las órdenes de la médico wayú, Noly, quien vino al entierro de Gustavo, mostrando, una vez más, su sensibilidad y humanidad.
A quien renuncia a su tierra, casa y parientes, el Padre Bueno le dará cien veces más... Los frailes podemos experimentar eso cotidianamente. Casa, baño, desayuno... herramientas para hacer el acta y el informe de coyuntura, del postulantado inicial, para la reunión del Consejo de formación que tendrá lugar el quince de los corrientes en Caracas. El Hno. Richard llevará estos textos.
Bajé cuarenta obras de una mina bibliográfica electrónica y gratuita (Ignoria), que recomiendo a todo aquel que sea amante de la lectura y quiera ahorrar en esta Venezuela inflada en verborrea, estatismo, caudillismo, inseguridad, corrupción, ineficiencia y en alza de precios.
Dialogué con María Isabel, directora del Fe y Alegría local. Esta flaca, mestiza que se asume como pemona, es inteligente y chispeante. Está estudiando una maestría en educación en Brasil. El encuentro con líderes pemones siempre es ocasión para intentar seguir la realidad, compleja y dinámica.
Continúo disfrutando de 'Las lecciones de los maestros', de George Steiner, genial ensayista francés. Echo una ojeada a los textos que usaré en el curso de Historia de la Orden capuchina en Venezuela. Al día siguiente iniciaremos clases, con los cuatro novicios: Víctor de Ciudad Bolívar; Carlos y Karol de San José de Perijá y William de Pregonero.
En la noche, misa concelebrada con el Obispo, previo diálogo vespertino amplio y en formato libre con este epíscopo atípico; luego fui a dar el pésame a la familia de Gustavo Arfe, joven pemón que trabajaba en el equipo de Salud de pueblos indígenas y falleció en accidente terrestre en el Zulia, hace pocos días. Participé en el rezo del rosario, en el novenario, dirigido por Beatriz, tía materna del difunto. Al terminar dialogué un poco con Silvia, su hermana de él, quien también labora en el nombrado equipo de salud, a las órdenes de la médico wayú, Noly, quien vino al entierro de Gustavo, mostrando, una vez más, su sensibilidad y humanidad.
lunes, 8 de marzo de 2010
viajando hacia el sur
El domingo en la noche viajé a Ciudad Bolívar, la odalisca del Orinoco, padre río que recoge las aguas de muchos ríos para verterlas en el Atlántico, incluyendo las del Caura. El Hno. René Bross, hermanito de Foucauld, con 45 años en medio de los yekuana, es uno de los angustiados porque el paraíso del alto Caura está siendo destruido por los mineros, con la mirada complaciente de diversos organismos, incluyendo las Fuerzas Armadas. Pobre madre tierra; pobres pueblos indígenas, tan llevados y traídos en el discurso gubernamental, y tan olvidados en la práctica. Hasta ahora no consigo alguien que me diga alguna cosa buena hecha por el Ministerio de pueblos indígenas, además de servir de fuente de empleo para gente que se da buena vida por bajar línea ideológica a las comunidades originarias.
Lunes en la mañana: ya estoy en C. Bolívar. El Hno. Yornnei me busca en el terminal. Un baño, un cafecito, laudes, desayuno. Converso un poco con los hermanos, especialmente con Miguel, el guardián, indígena wayú. Los hermanos me dieron la cola hasta el terminal para ir a comprar el pasaje para esta tarde. Regreso caminando bajo el fuerte hermano sol, rumiando la existencia, el encuentro de misioneros y el evangelio cotidiano (Jesús que cuestiona el estrecho etnocentrismo judío, haciendo ver que Dios es más grande que nuestros conucos).
Lunes en la mañana: ya estoy en C. Bolívar. El Hno. Yornnei me busca en el terminal. Un baño, un cafecito, laudes, desayuno. Converso un poco con los hermanos, especialmente con Miguel, el guardián, indígena wayú. Los hermanos me dieron la cola hasta el terminal para ir a comprar el pasaje para esta tarde. Regreso caminando bajo el fuerte hermano sol, rumiando la existencia, el encuentro de misioneros y el evangelio cotidiano (Jesús que cuestiona el estrecho etnocentrismo judío, haciendo ver que Dios es más grande que nuestros conucos).
domingo, 7 de marzo de 2010
sábado y tercer domingo de cuaresma
El sábado el Hno. Ramón me dio la oportunidad de subir al Waraira repano, o cerro Ávila, majestuoso sultán de la odalisca capitalina. Fuimos los dos acompañando a los frailes Fidencio y Jesús, provincial y secretario de los capuchinos de Castilla. Recordé el chiste del argentino que subió al Waraira para ver cómo se veía Caracas sin él. Tiempo para caminar, dialogar, disfrutar de la vista espectacular. Pregunto acerca de la seguridad y la calidad de vida en Galipán, pueblito anterior a la figura de Parque Nacional. Me dicen que sigue siendo un espacio humano, en fuerte contraste con la ciudad de los hechos rojos; una de las más violentas de América Latina. Dios bendiga al Waraira y a Galipán, y nos ayude a humanizar a Caracas. Almorzamos arriba. Al bajar nuevamente a la contaminada capital, los castellanos se van en taxi a la iglesia de la Chiquinquirá, en La Florida, y los dos venezolanos caminamos hasta el vetusto convento de La Merced. Ramón me presta una camisa limpia para ir a La Pastora, a celebrar la misa y el bautizo de Sofía, una linda chiquilla hija de Eduardito y Sandy, miembros del Spes, un equipo de animación y formación en pastoral juvenil. Misa, bautizo, mesa y danza con las amigas Rivas. Portugueses y maracuchos hicieron sendos grupos de diálogo. Los criollos bailábamos.
Domingo: misa matutina; las Hnas. Benedicta y Nervis, franciscanas del sagrado corazón de Jesús, me saludan en la sacristía, después del banquete del carpintero mesías; Cruz, amiga pemona, también me visita; conversamos una hora en el comedor frailuno, mientras ella disfrutaba del café; me da algunas noticias sobre amigos comunes; bajamos juntos hasta la estación de Capitolio; ella se va a Quinta Crespo, a la semanal compra de víveres; yo me dirijo a adquirir el pasaje en Rodovías, a Ciudad Bolívar. Esta noche, si Dios quiere, comenzaré mi camino al sur. Caminata y meditación, de Rodovías a casa. La mezquita, una iglesia maronita, los museos, la antigua sede del Ateneo, artesanos de la calle, libreros... Almuerzo, compartido con Mons. Felipe; larga siesta. Dos entradas en este blog.
Domingo: misa matutina; las Hnas. Benedicta y Nervis, franciscanas del sagrado corazón de Jesús, me saludan en la sacristía, después del banquete del carpintero mesías; Cruz, amiga pemona, también me visita; conversamos una hora en el comedor frailuno, mientras ella disfrutaba del café; me da algunas noticias sobre amigos comunes; bajamos juntos hasta la estación de Capitolio; ella se va a Quinta Crespo, a la semanal compra de víveres; yo me dirijo a adquirir el pasaje en Rodovías, a Ciudad Bolívar. Esta noche, si Dios quiere, comenzaré mi camino al sur. Caminata y meditación, de Rodovías a casa. La mezquita, una iglesia maronita, los museos, la antigua sede del Ateneo, artesanos de la calle, libreros... Almuerzo, compartido con Mons. Felipe; larga siesta. Dos entradas en este blog.
sábado, 6 de marzo de 2010
encuentro nacional de misioneros
Desde el martes a hora de almuerzo, hasta el viernes en la noche, participé en el Encuentro nacional de misioneros católicos en medio de comunidades indígenas. Bueno fue intercambiar experiencias con frailes, sores, laicos, presbíteros y un obispo, Mons. Felipe González, del Vicariato apostólico de Tucupita. Gente que comparte la vida y la fe con wayú, yukpas, barí, jivi, piaroas, eñepá, hoti, kariñas, pemones, yekuanas, akawayos, arawakos... Interesante el testimonio del Pbro. Mauro, diocesano venezolano que hace pastoral indígena en su parroquia, perteneciente a la diócesis de Maturín. Un ejemplo para otros sacerdotes y Obispos diocesanos, en cuyos territorios hay comunidades indígenas. La misión es de todos, también la pastoral indígena. Las iglesias locales y la Conferencia episcopal deben asumirla, no descargarla en institutos religiosos, como hasta ahora han hecho en la mayoría de los casos.
Manuel Larreal, wayú, funcionario del Ministerio de educación; Adriano Salvadori, diocesano italiano con muchos años entre los indígenas del sector Cuyuní, en el Edo. Bolívar; y René Bross, hermanito de Foucauld, quien contó brevemente sus cuarenta y cinco años de fiel servicio a los yekuanas del Caura, nos iluminaron en el análisis de coyuntura. Cada uno con su estilo y desde su ángulo. Coincidían en que hay mejoras en instrumentos legales y hay recursos económicos que llegan a las comunidades indígenas desde entes gubernamentales, pero al mismo tiempo hay mucha manipulación politiquera, que quiere imponer la agenda del gobierno a los pueblos indígenas. Lo más destacado fue el hecho de la deuda del Estado con los pueblos originarios por la no realización del derecho al territorio de cada pueblo.
Un veterano misionero consolato, de origen italiano y corazón Nasa, Antonio Bonanomi, nos ayudó a ampliar nuestra visión de la realidad con elementos de historia, citas del documento de Aparecida y datos de su experiencia entre los Nasa, pueblo indígena colombiano, famoso por su fuerte organización. Insistió el ponente, antropólogo y teólogo, en la importancia de acompañar a los indígenas como 'otros, emergentes y alternativos'. Otros, por la diferencia cultural; emergentes por la progresiva visibilización de sus luchas, logros y líderes; alternativos porque su espiritualidad y ética, ecológicas y solidarias, son necesarias para cambiar el modelo occidental, depredador ambiental y social. Habló el misionero consolato contra los trepadores (y agresivos) occidentales; arribistas y prepotentes en la sociedad y en la iglesia. Yo recordaba las palabras de Pedro Trigo, en clase, hace años, contra la tendencia clerical a hacer carrera, es decir, con frase evangélica, a buscar los primeros puestos.
Finalmente, después de rumiar lo anterior en una jornada espiritual, animados por una biblista sorprendentemente juvenil, jovial y de unción, María Ana, religiosa de la Consolación, tejimos algunos acuerdos para seguir la ruta. Subrayo algunos: exigir que las iglesias locales y la CEV asuman efectivamente la pastoral indígena y ad gentes; hacer encuentros regionales y nacionales; apoyar al Consejo misionero nacional (COMINA); participar en la preparación del próximo encuentro nacional de indígenas y misioneros, favoreciendo el protagonismo de los primeros; entrarle a las pastorales amazónica y de fronteras (ya hay alguna experiencia: por ejemplo, salesianos en Venezuela y consolatos en Brasil intercambian experiencias periódicamente; diócesis de Boa Vista, Vicariato del Caroní y jesuitas de Guyana están en diálogo desde hace unos cuatro años); facilitar espacios de formación sistemática, tejiendo historia, antropología, ecología, teología y praxis pastoral, para agentes de pastoral en zonas indígenas; acompañar un proceso de discernimiento y fortalecimiento de las organizaciones indígenas, desde la base; acompañar así mismo las nuevas formas organizativas, por ejemplo, consejos comunales, en medio de pueblos indígenas, aprovechando los recursos y superando tendencias fragmentadoras de dichas organizaciones...
Manuel Larreal, wayú, funcionario del Ministerio de educación; Adriano Salvadori, diocesano italiano con muchos años entre los indígenas del sector Cuyuní, en el Edo. Bolívar; y René Bross, hermanito de Foucauld, quien contó brevemente sus cuarenta y cinco años de fiel servicio a los yekuanas del Caura, nos iluminaron en el análisis de coyuntura. Cada uno con su estilo y desde su ángulo. Coincidían en que hay mejoras en instrumentos legales y hay recursos económicos que llegan a las comunidades indígenas desde entes gubernamentales, pero al mismo tiempo hay mucha manipulación politiquera, que quiere imponer la agenda del gobierno a los pueblos indígenas. Lo más destacado fue el hecho de la deuda del Estado con los pueblos originarios por la no realización del derecho al territorio de cada pueblo.
Un veterano misionero consolato, de origen italiano y corazón Nasa, Antonio Bonanomi, nos ayudó a ampliar nuestra visión de la realidad con elementos de historia, citas del documento de Aparecida y datos de su experiencia entre los Nasa, pueblo indígena colombiano, famoso por su fuerte organización. Insistió el ponente, antropólogo y teólogo, en la importancia de acompañar a los indígenas como 'otros, emergentes y alternativos'. Otros, por la diferencia cultural; emergentes por la progresiva visibilización de sus luchas, logros y líderes; alternativos porque su espiritualidad y ética, ecológicas y solidarias, son necesarias para cambiar el modelo occidental, depredador ambiental y social. Habló el misionero consolato contra los trepadores (y agresivos) occidentales; arribistas y prepotentes en la sociedad y en la iglesia. Yo recordaba las palabras de Pedro Trigo, en clase, hace años, contra la tendencia clerical a hacer carrera, es decir, con frase evangélica, a buscar los primeros puestos.
Finalmente, después de rumiar lo anterior en una jornada espiritual, animados por una biblista sorprendentemente juvenil, jovial y de unción, María Ana, religiosa de la Consolación, tejimos algunos acuerdos para seguir la ruta. Subrayo algunos: exigir que las iglesias locales y la CEV asuman efectivamente la pastoral indígena y ad gentes; hacer encuentros regionales y nacionales; apoyar al Consejo misionero nacional (COMINA); participar en la preparación del próximo encuentro nacional de indígenas y misioneros, favoreciendo el protagonismo de los primeros; entrarle a las pastorales amazónica y de fronteras (ya hay alguna experiencia: por ejemplo, salesianos en Venezuela y consolatos en Brasil intercambian experiencias periódicamente; diócesis de Boa Vista, Vicariato del Caroní y jesuitas de Guyana están en diálogo desde hace unos cuatro años); facilitar espacios de formación sistemática, tejiendo historia, antropología, ecología, teología y praxis pastoral, para agentes de pastoral en zonas indígenas; acompañar un proceso de discernimiento y fortalecimiento de las organizaciones indígenas, desde la base; acompañar así mismo las nuevas formas organizativas, por ejemplo, consejos comunales, en medio de pueblos indígenas, aprovechando los recursos y superando tendencias fragmentadoras de dichas organizaciones...
lunes, 1 de marzo de 2010
domingo y lunes en Caracas
Domingo, día de nuestro señor, un carpintero que murió sobre el madero y venció a la muerte, llamada hermana por el medieval poeta de Asís. Otra jornada de convento 'mercedario' y capuchino. Tiempo para leer, meditar y dialogar. Ayudo a Jorge, el rector del templo, que ejerce de chef en la cocina, entre los pucheros (también aquí anda Dios, dijo la andariega Teresa). Celebro la misa de 5:30 pm. Cierro la jornada con un filme en blanco y negro sobre Billy, the kid.
Lunes: intento abordar el metro pero está saturado. Tomo una camionetica hasta la plaza Altamira. Voy a consulta con el Dr. Tortoledo, que me indica que estoy bien y que dentro de seis meses me haga otros exámenes. Como siempre, me recomienda bajar de peso y ser fiel al ejercicio cotidiano. Regreso combinando metro y caminata. Metro desde Altamira hasta Sabana Grande: caminata desde allí hasta Colegio de ingenieros. Állí abordé nuevamente el transporte subterráneo, porque se acercaba la hora de almuerzo. Otro trozo de caminata de Capitolio a La Merced. Me detuve en la librería del Fondo de cultura económica cercana a Plaza Venezuela, para mirar títulos, hojear algún texto y terminar comprando una obra de Bachelard sobre el elemento tierra. Hago propósito de ir comprando los textos del mismo autor sobre agua, viento y fuego. Me obsequio además una obra de G. Steiner sobre 'Los maestros' (Sócrates, Jesús...). En la tarde, después de almuerzo y siesta, cuento centavos junto con Ramón Morillo, el guardián de esta fraternidad, y Marina y Sandy, dos de las Rivas nombradas el día anterior.
Lunes: intento abordar el metro pero está saturado. Tomo una camionetica hasta la plaza Altamira. Voy a consulta con el Dr. Tortoledo, que me indica que estoy bien y que dentro de seis meses me haga otros exámenes. Como siempre, me recomienda bajar de peso y ser fiel al ejercicio cotidiano. Regreso combinando metro y caminata. Metro desde Altamira hasta Sabana Grande: caminata desde allí hasta Colegio de ingenieros. Állí abordé nuevamente el transporte subterráneo, porque se acercaba la hora de almuerzo. Otro trozo de caminata de Capitolio a La Merced. Me detuve en la librería del Fondo de cultura económica cercana a Plaza Venezuela, para mirar títulos, hojear algún texto y terminar comprando una obra de Bachelard sobre el elemento tierra. Hago propósito de ir comprando los textos del mismo autor sobre agua, viento y fuego. Me obsequio además una obra de G. Steiner sobre 'Los maestros' (Sócrates, Jesús...). En la tarde, después de almuerzo y siesta, cuento centavos junto con Ramón Morillo, el guardián de esta fraternidad, y Marina y Sandy, dos de las Rivas nombradas el día anterior.
domingo, 28 de febrero de 2010
galenos, amigos y lecturas
El viernes estuve en la clínica Santiago de León: exámenes del chequeo anual. El lunes debo ir con los resultados al médico: galeno amigo, Francisco Tortoledo. Claudia, amiga estudiosa, licenciada en historia, filosofía y teología, madre de dos adolescentes, discípula de P. Trigo, sj, comparte el almuerzo con los frailes, en este vetusto convento de La Merced. Luego la acompaño a tomar la camionetica para ir de la Hoyada a la parroquia universitaria, donde participará en el círculo bíblico del nombrado teólogo ignaciano. Paso a la clínica a recoger los resultados de los exámenes. Más tarde voy a La Florida, al convento de La Chiquinquirá, para saludar a los hermanos, especialmente a Ricardo y Kiko (ecónomo y viceprovincial de los capuchinos en esta dolida patria). El Hno. Ernesto (Kiko) me invita a beber un te de Jamaica en 'St. Tropez', un café vecino. Tiempo para dialogar en formato libre (de lo humano y lo divino). Pensaba ir a La Merced caminando, pero no llegaría a tiempo para celebrar la misa de 6:00 pm.
Sábado: otro día conventual. No tenemos conexión a internet. Sigo disfrutando de la hemeroteca de esta casa. Leo el último número de la revista SIC: análisis de coyuntura de la realidad venezolana. Me detengo especialmente en la síntesis del informe anual sobre derechos humanos (PROVEA) que hace tradicionalmente J. P. Wyssenbach, biblista jesuita y en el análisis político de José Virtuoso, historiador ignaciano. Los hermanos Fidencio y Jesús, de la provincia capuchina de Castilla, provincial y secretario respectivamente, almuerzan en esta casa 'mercedaria'. Visita canónica. Después de almuerzo acompaño a Fr. Ramón a visitar a Nina, madre de las Rivas, amigas maracuchas que viven y laboran, desde hace años, en esta ciudad de 'hechos rojos'. Nina está hospitalizada en Clínicas Caracas. En la tarde, después de la consabida siesta, tiempo para husmear en la biblioteca y comenzar a leer 'La Casa Verde' de Mario Vargas Llosa, que en estos días ha tenido entrevistas en El Nacional y El Universal, llamando a disfrutar la literatura y a combatir en defensa de la democracia.
Sábado: otro día conventual. No tenemos conexión a internet. Sigo disfrutando de la hemeroteca de esta casa. Leo el último número de la revista SIC: análisis de coyuntura de la realidad venezolana. Me detengo especialmente en la síntesis del informe anual sobre derechos humanos (PROVEA) que hace tradicionalmente J. P. Wyssenbach, biblista jesuita y en el análisis político de José Virtuoso, historiador ignaciano. Los hermanos Fidencio y Jesús, de la provincia capuchina de Castilla, provincial y secretario respectivamente, almuerzan en esta casa 'mercedaria'. Visita canónica. Después de almuerzo acompaño a Fr. Ramón a visitar a Nina, madre de las Rivas, amigas maracuchas que viven y laboran, desde hace años, en esta ciudad de 'hechos rojos'. Nina está hospitalizada en Clínicas Caracas. En la tarde, después de la consabida siesta, tiempo para husmear en la biblioteca y comenzar a leer 'La Casa Verde' de Mario Vargas Llosa, que en estos días ha tenido entrevistas en El Nacional y El Universal, llamando a disfrutar la literatura y a combatir en defensa de la democracia.
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