"A Ti solamente, oh Altísimo, corresponden/ y ningún hombre es digno/ de pronunciar tu nombre".
Sólo a Dios corresponden las alabanzas, como antes fue dicho. El ser humano, ha manifestado Francesco, por sí mismo es pútrido, hediondo y miserable. Ben Sirac 10: 'podredumbre, tierra y ceniza'. La historia confirma lo expresado por el texto bíblico y por el místico que diera origen a la familia franciscana. Dice Ciorán que el asesino Caín y la víctima Abel son el resumen de la historia. Si los franciscanos nos quedáramos con esa visión del ser humano, sin sentido de trascendencia, seríamos existencialistas asfixiados por la amargura y la angustia. Ciorán, que se debatía entre el escepticismo y la mística, expresaba: 'ando buscando una razón para pasar para mañana'. La condición de creatura caída es constantemente experimentable. Por esa condición pecaminosa el ser humano no es digno de nombrar al Altísimo.
En la tradición cristiana, porque Dios se nos ha dado a conocer en sus obras (creación y salvación), por Jesús de Nazaret y su Soplo, podemos hacer teología, es decir, nombramos a Dios y reflexionamos sobre toda la realidad con la luz de la Palabra y la Tradición. En la Iglesia católica nos hemos atrevido a formular dogmas, que son como hitos para nuestra fe. Pero también existe la clara conciencia de que mientras estamos en este mundo, con frase paulina, vemos como en un espejo y oscuramente. Ben Sirac 34: 'espejo y sueño son semejantes', son sólo reflejo de la realidad. Analogía es una noción clave en teología: lo que decimos sobre Dios es una aproximación desde nuestra experiencia creatural; en nuestras afirmaciones sobre Dios la desemejanza es mayor que la semejanza. Esto se hace especialmente agudo cuando nos topamos con la realidad del mal. En la entrada anterior decía que ante el misterio del mal toca callar, para contemplar y para actuar compasivamente.
miércoles, 19 de agosto de 2009
martes, 18 de agosto de 2009
Quito II
Comenzamos la jornada con los laudes y la misa. Preside y predica el Hno. Ramón Morillo. Nos insiste en que nuestra vida de consagrados es absurda si no la asumimos en clave de fe, en respuesta al llamado de Dios. Después del desayuno, en grupos, dialogamos sobre la experiencia formativa en cada circunscripción, subrayando los aprendizajes, los conflictos, los desafíos. Más tarde cada circunscripción presentó alguna información sobre formadores y proceso formativo. Hay interesantes coincidencias: las crisis de formadores y formandos suelen estar vinculadas a la afectividad y la sexualidad; los jóvenes llegan con muchas heridas; el formador necesita sanar sus heridas para poder acompañar con serenidad, paciencia y alegría a los formandos; la formación ha de ser más vivencial-carismática que académica-ministerial; es necesario partir de la realidad personal de cada formando, para que vaya madurando humana, cristiana, religiosa y capuchinamente; las prioridades en formación vienen dadas por las notas carismáticas; lo fundamental es la experiencia de oración, fraternidad y minoridad; crear un clima de visión fiducial, donde la realidad sea leída en diálogo constante con el único maestro, Jesús de Nazaret; asumir a cada hermano como un regalo de Dios; despojarnos de pretensiones de poder, para ejercer una autoridad-servicio.
El Hno. Adalberto, viceprovincial de Ecuador, nos dirigió una charla sobre nuestra misión de formadores, insistiendo en que debemos asumir la formación como vocación, como llamado que Dios nos hace para servicio de los formandos, la Orden y el Pueblo de Dios. Esta vocación es Pascual, nos exige hacer éxodo, conversión constante. El punto en el que más se detuvo fue el de la afectividad. Ya en grupos, haciendo ecos, un hermano decía: las heridas profundas nacen en malas relaciones y se sanan en buenas relaciones. Nuestro carisma nos da herramientas preciosas para la tarea de autoformación y de formación de otros. El primado de la oración nos lleva al silencio y la trascendencia, necesarios para conocernos y para encontrar en Dios fuerzas y luces para hacer nuestro camino y acompañar a los otros en el suyo. Una fraternidad auténtica, con calidad de relaciones interpersonales, cálida, es una realidad terapéutica y plenificante. La minoridad, la desapropiación, la convivencia con los empobrecidos y sufridos, nos ayudan a deslastrarnos de tanto ego para dar lugar a Dios y a los hermanos.
La media hora de oración personal fue ocasión para rezar el rosario y gustar del suave atardecer, caminando por los jardines de esta casa de Bethlemitas. Luego tuvimos las vísperas, que dirigió el Hno. Richard Mora. A continuación la cena, que aquí llaman merienda. Ahora, mientras escribo, el equipo de secretaría labora, otros navegan en la red-e, algunos creo que ven una película italiana, 'Francesco y Chiara', algotros juegan y cantan. Estoy muy cansado, por el partido de basket que ganamos los venezolanos (con el apoyo del Hno. Juanito, ecuatoriano) a los locales. Fue un desafío a la altura (menos presión atmosférica y menos oxígeno) y a la hartura (después de almuerzo). Como diría Mons. Guerrero, algunos jugábamos a ser jóvenes.
El Hno. Adalberto, viceprovincial de Ecuador, nos dirigió una charla sobre nuestra misión de formadores, insistiendo en que debemos asumir la formación como vocación, como llamado que Dios nos hace para servicio de los formandos, la Orden y el Pueblo de Dios. Esta vocación es Pascual, nos exige hacer éxodo, conversión constante. El punto en el que más se detuvo fue el de la afectividad. Ya en grupos, haciendo ecos, un hermano decía: las heridas profundas nacen en malas relaciones y se sanan en buenas relaciones. Nuestro carisma nos da herramientas preciosas para la tarea de autoformación y de formación de otros. El primado de la oración nos lleva al silencio y la trascendencia, necesarios para conocernos y para encontrar en Dios fuerzas y luces para hacer nuestro camino y acompañar a los otros en el suyo. Una fraternidad auténtica, con calidad de relaciones interpersonales, cálida, es una realidad terapéutica y plenificante. La minoridad, la desapropiación, la convivencia con los empobrecidos y sufridos, nos ayudan a deslastrarnos de tanto ego para dar lugar a Dios y a los hermanos.
La media hora de oración personal fue ocasión para rezar el rosario y gustar del suave atardecer, caminando por los jardines de esta casa de Bethlemitas. Luego tuvimos las vísperas, que dirigió el Hno. Richard Mora. A continuación la cena, que aquí llaman merienda. Ahora, mientras escribo, el equipo de secretaría labora, otros navegan en la red-e, algunos creo que ven una película italiana, 'Francesco y Chiara', algotros juegan y cantan. Estoy muy cansado, por el partido de basket que ganamos los venezolanos (con el apoyo del Hno. Juanito, ecuatoriano) a los locales. Fue un desafío a la altura (menos presión atmosférica y menos oxígeno) y a la hartura (después de almuerzo). Como diría Mons. Guerrero, algunos jugábamos a ser jóvenes.
lunes, 17 de agosto de 2009
Quito I
El día anterior viajamos de Maiquetía a Quito: Ramón Morillo, Richard Mora y Alfonso Mora, con este escribano. A las 4:00 am salimos del vetusto convento de La Merced. A las 11:00 tocábamos el timbre en la casa viceprovincial de los frailes capuchinos, en la capital ecuatoriana. Compartimos almuerzo con los hermanos de dicha fraternidad y otros peregrinos que vienen al encuentro de formadores capuchinos de la Conferencia capuchina andina. Tuve la oportunidad de saludar, telefónicamente, a Fr. Fausto Trávez, ahora obispo de Babahoyo. Hace treinta años este fraile observante organizó un encuentro internacional de jóvenes franciscanos. Vine a Quito, entonces, con un grupo de juventud perijanera, guiado por Fr. Santiago Pérez, quien llegaría a ser obispo del Vicariato del Caroní. Fr. Santiago murió antes de cumplir un año en ese servicio.
En la tarde nos llevaron a una casa de las Bethlemitas, fundadas por el santo Pedro Betancourt, en Guatemala, en el s. XIX; cena, misa y cama.
Esta jornada ha sido intensa. Comenzamos con laudes y desayuno. El primer encuentro fue dedicado a la bienvenida, la presentación de los participantes, revisión de la agenda de estas dos semanas, observaciones prácticas. El segundo encuentro (hasta la hora del almuerzo) y el tercero (después de siesta), compartimos, en pequeños grupos, la historia vocacional de cada uno. Interesante ejercicio. Sería largo contar los detalles. Puedo resumir diciendo que los cinco miembros estamos felices de ser capuchinos y formadores. Así mismo manifestaron todos los formadores presentes. Un hermano lanzó el interrogante: "¿será que en un encuentro de párrocos o de superiores todos los hermanos pueden decir lo mismo?" Agradezcamos a Dios que ha estado grande con nosotros. Todos expresamos que las crisis atravesadas, frecuentemente por motivos afectivos, han sido grietas que Dios ha aprovechado para llegar a lo más hondo de nuestra existencia.
La mayoría de los participantes son jóvenes latinoamericanos. Los veteranos les decimos que también nosotros cuando comenzamos nos sentíamos inseguros y poco preparados. Los cursos de formación de formadores de la CCA son altamente valorados. El coordinador general de este encuentro expresa que cree que nadie debe ir a Europa a estudiar, sin haber hecho unos años de experiencia fraterna y pastoral.
Cerramos el día con mesa, misa y videoforo sobre Alejandro Labaka e Inés Arango, mártires de la caridad en su empeño de servir a los pueblos indígenas de la amazonía ecuatoriana.
En la tarde nos llevaron a una casa de las Bethlemitas, fundadas por el santo Pedro Betancourt, en Guatemala, en el s. XIX; cena, misa y cama.
Esta jornada ha sido intensa. Comenzamos con laudes y desayuno. El primer encuentro fue dedicado a la bienvenida, la presentación de los participantes, revisión de la agenda de estas dos semanas, observaciones prácticas. El segundo encuentro (hasta la hora del almuerzo) y el tercero (después de siesta), compartimos, en pequeños grupos, la historia vocacional de cada uno. Interesante ejercicio. Sería largo contar los detalles. Puedo resumir diciendo que los cinco miembros estamos felices de ser capuchinos y formadores. Así mismo manifestaron todos los formadores presentes. Un hermano lanzó el interrogante: "¿será que en un encuentro de párrocos o de superiores todos los hermanos pueden decir lo mismo?" Agradezcamos a Dios que ha estado grande con nosotros. Todos expresamos que las crisis atravesadas, frecuentemente por motivos afectivos, han sido grietas que Dios ha aprovechado para llegar a lo más hondo de nuestra existencia.
La mayoría de los participantes son jóvenes latinoamericanos. Los veteranos les decimos que también nosotros cuando comenzamos nos sentíamos inseguros y poco preparados. Los cursos de formación de formadores de la CCA son altamente valorados. El coordinador general de este encuentro expresa que cree que nadie debe ir a Europa a estudiar, sin haber hecho unos años de experiencia fraterna y pastoral.
Cerramos el día con mesa, misa y videoforo sobre Alejandro Labaka e Inés Arango, mártires de la caridad en su empeño de servir a los pueblos indígenas de la amazonía ecuatoriana.
sábado, 15 de agosto de 2009
Cántico de las creaturas o del sol I
¡Altísimo, Omnipotente, Buen Señor!/Tuyas son las alabanzas y la gloria y el honor/y toda bendición. Tres primeros versos de esta ecoteológica poesía. Para Francisco de Asís todo el Universo es obra del Gran artista, y tiene consistencia por ese Altísimo y Poderoso Buen Señor. Dios es Altísimo: así expresa el poeta pobrecillo la Grandeza y la Trascendencia del misterio luminoso y numinoso, que ha sido descrito como el Ser y como la Nada (abismo sin origen). La omnipotencia de Dios va acompañada de su Bondad. Francesco ha experimentado hondamente la Misericordia de Dios. Desde esa entrañable y constante experiencia habla del Altísimo. Sólo Dios es digno de todas las alabanzas, la gloria y el honor. De un plumazo Francesco echa por tierra las vanas pretensiones de los que se llaman grandes entre las creaturas. Con frase de Teresa andariega, mística española del siglo XVI: 'Sólo Dios basta'. Jesús nos ha dicho, al hablar con su amiga Marta: 'sólo una cosa es necesaria'. Ciorán, ácido rumano, ha expresado: 'sólo son envidiables los que saben rezar, pues tienen un gancho trascendente'.
¿Quién es ese Buen Señor? Jesús de Nazaret nos lo ha dado a conocer. Por eso Francesco resume su proyecto de vida en el Evangelio, la buena noticia que consiste en el mismo Carpintero mesías. Jesús es el Hijo que nos revela al Padre y nos regala al Espíritu Santo, soplo de ambos. Misterio trinitario revelado en un obrero de un pueblo insignificante, en una colonia romana, en el eje de la historia. Desde el misterio de la encarnación podemos aceptar la pretensión de los habitantes de Europa, Norte de África y Medio Oriente al nombrar su mar Mediterráneo, es decir, centro de la Tierra (lectura etimológica sesgada).
¿Cómo se articulan la omnipotencia y la bondad de Dios con la existencia del mal? Hondo problema de la teodicea. Un profesor de Teología, releyendo el libro de Job (sufrimiento del inocente), nos decía: un misterio no es un problema; el problema puede ser resuelto; el misterio exige contemplación y praxis. El misterio del mal nos exige contemplar la bondad de Dios en sus creaturas y actuar compasivamente con quien es golpeado por el dolor. Pero no desaparece el misterio. La ambigüedad está presente en todo lo creado. Trigo y cizaña en nuestro corazón, en cada familia, en cada pueblo, nación, cultura; en la Humanidad y en el Universo. Por eso exclama, angustiado, Pablo: '¿quién me liberará de esta cárcel?'. Añade, esperanzado: '¡Gracias Padre, por darnos la libertad en Cristo Jesús!'. La Virgen María, sin mancha, es tipo de la creación originaria y del destino final de la obra de Dios. Una creatura sin mal alguno, toda bondad. Ben Sirac 26: sol radiante, mujer hermosa (María) en casa ordenada (la Iglesia y el Cosmos recreado).
¿Quién es ese Buen Señor? Jesús de Nazaret nos lo ha dado a conocer. Por eso Francesco resume su proyecto de vida en el Evangelio, la buena noticia que consiste en el mismo Carpintero mesías. Jesús es el Hijo que nos revela al Padre y nos regala al Espíritu Santo, soplo de ambos. Misterio trinitario revelado en un obrero de un pueblo insignificante, en una colonia romana, en el eje de la historia. Desde el misterio de la encarnación podemos aceptar la pretensión de los habitantes de Europa, Norte de África y Medio Oriente al nombrar su mar Mediterráneo, es decir, centro de la Tierra (lectura etimológica sesgada).
¿Cómo se articulan la omnipotencia y la bondad de Dios con la existencia del mal? Hondo problema de la teodicea. Un profesor de Teología, releyendo el libro de Job (sufrimiento del inocente), nos decía: un misterio no es un problema; el problema puede ser resuelto; el misterio exige contemplación y praxis. El misterio del mal nos exige contemplar la bondad de Dios en sus creaturas y actuar compasivamente con quien es golpeado por el dolor. Pero no desaparece el misterio. La ambigüedad está presente en todo lo creado. Trigo y cizaña en nuestro corazón, en cada familia, en cada pueblo, nación, cultura; en la Humanidad y en el Universo. Por eso exclama, angustiado, Pablo: '¿quién me liberará de esta cárcel?'. Añade, esperanzado: '¡Gracias Padre, por darnos la libertad en Cristo Jesús!'. La Virgen María, sin mancha, es tipo de la creación originaria y del destino final de la obra de Dios. Una creatura sin mal alguno, toda bondad. Ben Sirac 26: sol radiante, mujer hermosa (María) en casa ordenada (la Iglesia y el Cosmos recreado).
viernes, 14 de agosto de 2009
domingo XX del tiempo ordinario
Yo soy el Pan vivo que ha bajado del cielo: rotunda afirmación de Jesús de Nazaret, el carpintero mesías.
El pan tiene diversas dimensiones. El pan nos remite a la tarea de producirlo y distribuirlo: economía. 'Que el pan no venga a tu mesa sin el sudor de tu frente', rezamos en el oficio de las Horas. Con frase paulina: 'El que no trabaje que no coma'. El caudillismo suele ir acompañado de facilismo populista. Las dádivas del Estado se convierten así en cadenas, en bozal de arepa. Recibe tu migaja y calla, no critiques, no te quejes... es el mandato desde las alturas de la dominación. América Latina sabe mucho de esa práctica que amenaza la integridad ética de cada ciudadano. Jesús rechaza que lo nombren rey después de la multiplicación de los panes: no quiere ser un 'déspota bondadoso'; nos llama a que cada uno asuma su historia personal como memoria y desafío; quiere que seamos autónomos. 'La verdad los hará libres'. Por cierto, por comentar ese texto evangélico un sacerdote, de paso por Cuba, fue expulsado. No necesita glosas esta anécdota.
El pan debe ser compartido: la familia, la comunidad, la sociedad, son espacios para la mesa común, recordando lo dicho antes. Dios no quiere que haya seres humanos reducidos a pasivos receptores de los bienes de este mundo. La sociedad ha diseñado asistencia para quienes la necesitan: niños, ancianos, enfermos, discapacitados... El sistema de seguridad social es una de las deudas gigantes del Estado venezolano con los ciudadanos. ¿A qué médicos acuden los gobernantes que atacan las clínicas privadas? Igual, en educación: ¿en qué colegios inscriben a sus hijos? Compartir el pan con el hambriento es obligación ética ineludible. Hacer realidad una sociedad más justa, donde no haya hambrientos, es tarea compleja y decisivo reto.
Pero debemos trabajar no sólo por el pan que perece, sino por el Pan que perdura. El ser humano no debe ser reducido al vientre, con imagen paulina, al comer y copular, aunque la corporeidad sea regalo del Creador. Copular es mandato del Señor y actividad lúdica, vinculada, por el Altísimo, a la relación de un hombre y una mujer para toda la vida; entrega amorosa, no simple ejercicio de terapia sexual o mera práctica tántrica o kamasútrica. Comer no es sólo consumir proteínas y vitaminas. Es un arte, en el que los franceses se han destacado, como señala Ciorán, pensador rumano. 'En París descubrí que comer es parte de la civilización, de la cultura'. Pero, insisto, Jesús nos llama a trascender el vientre. El ser humano, por encima del vientre tiene corazón y cerebro: interioridad, individualidad, sentimientos, ideas, palabra, voluntad, libertad, unicidad, espiritualidad. El Reino de Dios pasa por este mundo ('Está en medio de ustedes'), pero no se agota en este cosmos. La creación entera gime, por la miseria, la mediocridad, el hambre, la injusticia, el materialismo alicorto, la contaminación, el mal gusto, la vulgaridad... gime con dolores de parto, queriendo dar de sí una nueva creación, según la imaginación amorosa, la sabiduría, la luz, el poder, del Padre que tiene corazón de Madre, como decía Juan Pablo I, el papa de la sonrisa.
El pan tiene diversas dimensiones. El pan nos remite a la tarea de producirlo y distribuirlo: economía. 'Que el pan no venga a tu mesa sin el sudor de tu frente', rezamos en el oficio de las Horas. Con frase paulina: 'El que no trabaje que no coma'. El caudillismo suele ir acompañado de facilismo populista. Las dádivas del Estado se convierten así en cadenas, en bozal de arepa. Recibe tu migaja y calla, no critiques, no te quejes... es el mandato desde las alturas de la dominación. América Latina sabe mucho de esa práctica que amenaza la integridad ética de cada ciudadano. Jesús rechaza que lo nombren rey después de la multiplicación de los panes: no quiere ser un 'déspota bondadoso'; nos llama a que cada uno asuma su historia personal como memoria y desafío; quiere que seamos autónomos. 'La verdad los hará libres'. Por cierto, por comentar ese texto evangélico un sacerdote, de paso por Cuba, fue expulsado. No necesita glosas esta anécdota.
El pan debe ser compartido: la familia, la comunidad, la sociedad, son espacios para la mesa común, recordando lo dicho antes. Dios no quiere que haya seres humanos reducidos a pasivos receptores de los bienes de este mundo. La sociedad ha diseñado asistencia para quienes la necesitan: niños, ancianos, enfermos, discapacitados... El sistema de seguridad social es una de las deudas gigantes del Estado venezolano con los ciudadanos. ¿A qué médicos acuden los gobernantes que atacan las clínicas privadas? Igual, en educación: ¿en qué colegios inscriben a sus hijos? Compartir el pan con el hambriento es obligación ética ineludible. Hacer realidad una sociedad más justa, donde no haya hambrientos, es tarea compleja y decisivo reto.
Pero debemos trabajar no sólo por el pan que perece, sino por el Pan que perdura. El ser humano no debe ser reducido al vientre, con imagen paulina, al comer y copular, aunque la corporeidad sea regalo del Creador. Copular es mandato del Señor y actividad lúdica, vinculada, por el Altísimo, a la relación de un hombre y una mujer para toda la vida; entrega amorosa, no simple ejercicio de terapia sexual o mera práctica tántrica o kamasútrica. Comer no es sólo consumir proteínas y vitaminas. Es un arte, en el que los franceses se han destacado, como señala Ciorán, pensador rumano. 'En París descubrí que comer es parte de la civilización, de la cultura'. Pero, insisto, Jesús nos llama a trascender el vientre. El ser humano, por encima del vientre tiene corazón y cerebro: interioridad, individualidad, sentimientos, ideas, palabra, voluntad, libertad, unicidad, espiritualidad. El Reino de Dios pasa por este mundo ('Está en medio de ustedes'), pero no se agota en este cosmos. La creación entera gime, por la miseria, la mediocridad, el hambre, la injusticia, el materialismo alicorto, la contaminación, el mal gusto, la vulgaridad... gime con dolores de parto, queriendo dar de sí una nueva creación, según la imaginación amorosa, la sabiduría, la luz, el poder, del Padre que tiene corazón de Madre, como decía Juan Pablo I, el papa de la sonrisa.
'mundo', frailes, monjes y Gran Sabana
Regresar de vacaciones zulianas, entre las laderas de la Sierra de Perijá, la capital regional, lacustre, y las sabanas vecinas de los Montes de Oca (La Guajira), al ambiente conventual, aunque sea en Caracas, es una ocasión para retomar las rutinas frailunas, y cuidar más la interioridad, el silencio, el vagar en la oración. En el 'mundo' hay mucho ruido, mucha cháchara, muchas vacuencias (vocablo de La Sabana, pueblo costero-central; 'vaciedades'). Recuerdo, de una carta de Ernesto Cardenal a Tomás Merton: 'dígale a los novicios que están en crisis, que no regresen al mundo, que es algo infernal'. Clásica visión monástica, que suena hiriente a la modernidad (capitalista o marxista), pero lleva consigo gran parte de verdad. En una carta joánica se nos describe el 'mundo': curiosidad malsana, pasión desordenada y arrogancia del dinero. Siempre me ha impresionado que el Buen Jesús enumere entre los males del corazón humano el homicidio junto con la vanidad. Ambos son muy abundantes en el mundo. Claro que en el mundo, entendido como distinto de lo eclesiástico, hay virtudes, y en lo eclesial (no sólo eclesiástico) puede haber mal (Iglesia casta y meretriz). Pero es palpable que lo conventual favorece la interioridad. Para eso fue diseñado. Evoco la frase de un 'rascaíto', de la calle, en Santa Elena: 'Usted es vergatario (no celular asiático hecho en la dolida patria), porque tiene oportunidad para leer y meditar'.
Además de ser fraile vivo entre pemones. Tal vez por eso me resultan tan chocantes otros aspectos de la cotidianidad en la sociedad envolvente: la superficialidad (otra vez, vanidad de vanidades), el individualismo, el hedonismo, el consumismo voraz, la agresividad (incluso en las familias), la polarización político-partidista, el estatismo, el mal gusto, la vulgaridad, la ostentación, la hipocresía, el servilismo ante las autoridades, la mediocridad, la ineficaz soberbia de los funcionarios públicos, la masificación (contra la personalización), la basura omnipresente, el militarismo (los civiles somos para ellos ciudadanos de segunda o tercera), la conchupancia de los cuerpos de seguridad con los irregulares (malandros o guerrilleros), la corrupción galopante, los pésimos servicios públicos, los secuestros y los asesinatos cotidianos (mientras T. El Inútil habla de éxitos en seguridad)... Salir de la paradisíaca Gran Sabana necesita una justificación: una reunión convocada por los superiores de la Orden; visitar a los hermanos, la familia y los amigos;
alguna diligencia no postergable; un compromiso con tareas solidarias ineludibles... Todos los que vivimos allá arriba debemos estar profundamente agradecidos a Dios, y recibir con compasión a los que escapan, aunque sea por unos días, a este mundo infernal. Con razón Fr. Deogracias Fernández, un santo capuchino, decía: 'La Gran Sabana es un Gran Monasterio'. Mons. Mariano Gutiérrez afirmaba: 'Los pemones son naturalmente franciscanos', es decir, gente de oración, hermandad, sencillez, afabilidad, humildad, austeridad, convivencia con la madre tierra... Ojalá, es decir, quiera Alá (Dios), que la frase del ipukenak (sabio) pemón, Orekó, no sea fatal: 'los jóvenes pemones se dejarán encandilar, como las lapas por las lámparas, y abandonarán a Jesús, el Esencial, por las cosas materiales del mundo criollo (occidental)'.
Además de ser fraile vivo entre pemones. Tal vez por eso me resultan tan chocantes otros aspectos de la cotidianidad en la sociedad envolvente: la superficialidad (otra vez, vanidad de vanidades), el individualismo, el hedonismo, el consumismo voraz, la agresividad (incluso en las familias), la polarización político-partidista, el estatismo, el mal gusto, la vulgaridad, la ostentación, la hipocresía, el servilismo ante las autoridades, la mediocridad, la ineficaz soberbia de los funcionarios públicos, la masificación (contra la personalización), la basura omnipresente, el militarismo (los civiles somos para ellos ciudadanos de segunda o tercera), la conchupancia de los cuerpos de seguridad con los irregulares (malandros o guerrilleros), la corrupción galopante, los pésimos servicios públicos, los secuestros y los asesinatos cotidianos (mientras T. El Inútil habla de éxitos en seguridad)... Salir de la paradisíaca Gran Sabana necesita una justificación: una reunión convocada por los superiores de la Orden; visitar a los hermanos, la familia y los amigos;
alguna diligencia no postergable; un compromiso con tareas solidarias ineludibles... Todos los que vivimos allá arriba debemos estar profundamente agradecidos a Dios, y recibir con compasión a los que escapan, aunque sea por unos días, a este mundo infernal. Con razón Fr. Deogracias Fernández, un santo capuchino, decía: 'La Gran Sabana es un Gran Monasterio'. Mons. Mariano Gutiérrez afirmaba: 'Los pemones son naturalmente franciscanos', es decir, gente de oración, hermandad, sencillez, afabilidad, humildad, austeridad, convivencia con la madre tierra... Ojalá, es decir, quiera Alá (Dios), que la frase del ipukenak (sabio) pemón, Orekó, no sea fatal: 'los jóvenes pemones se dejarán encandilar, como las lapas por las lámparas, y abandonarán a Jesús, el Esencial, por las cosas materiales del mundo criollo (occidental)'.
jueves, 13 de agosto de 2009
feliz cumpleaños
Una escena digna de Jurassic Park: un dinosaurio celebra su aniversario. Es curioso que los venezolanos, tan amigos de la libertad, en ocasiones anárquicos, estemos siendo tan condescendientes con un régimen conducido por un caudillo que no oculta su ídolo, el dictador caribeño, y el modelo de nación, la machacada isla.
Me llama la atención la hipersensibilidad de los funcionarios de gobierno y de Estado (aunque actualmente parece que Estado y PSUV es lo mismo) ante cualquier descripción de la realidad que tenga, por ser honesta, alguna crítica a la malísima gestión pública, ineficiente y corrupta, centralista, demagógica y militarista. Más me llama la atención la facilidad con que arremeten ellos, con lenguaje coprónico o escatológico, contra personas e instituciones. Tan bravíos para insultar, tan 'mamitas' para reaccionar ante las críticas.
Venía haciendo propósito de escribir menos sobre la coyuntura política nacional, pero al saber que soy seguido por gente del gobierno, no puedo menos que expresarles lo que pienso y siento, porque nací libre y quiero que la patria siga siendo libre, no como Cuba, pobre isla que se muere de mengua, entre fuegos artificiales organizados por los gerontócratas que temen a la hermana muerte tanto como a la libre expresión de lo que su dolido pueblo realmente quiere. Viva la Generación Y. Viva Yoani. Vivan los libertarios que dan humilde batalla contra el Parque todavía controlado por los dinosaurios políticos.
Con la verdad no temo ni ofendo: rancio refrán popular.
Me llama la atención la hipersensibilidad de los funcionarios de gobierno y de Estado (aunque actualmente parece que Estado y PSUV es lo mismo) ante cualquier descripción de la realidad que tenga, por ser honesta, alguna crítica a la malísima gestión pública, ineficiente y corrupta, centralista, demagógica y militarista. Más me llama la atención la facilidad con que arremeten ellos, con lenguaje coprónico o escatológico, contra personas e instituciones. Tan bravíos para insultar, tan 'mamitas' para reaccionar ante las críticas.
Venía haciendo propósito de escribir menos sobre la coyuntura política nacional, pero al saber que soy seguido por gente del gobierno, no puedo menos que expresarles lo que pienso y siento, porque nací libre y quiero que la patria siga siendo libre, no como Cuba, pobre isla que se muere de mengua, entre fuegos artificiales organizados por los gerontócratas que temen a la hermana muerte tanto como a la libre expresión de lo que su dolido pueblo realmente quiere. Viva la Generación Y. Viva Yoani. Vivan los libertarios que dan humilde batalla contra el Parque todavía controlado por los dinosaurios políticos.
Con la verdad no temo ni ofendo: rancio refrán popular.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
