sábado, 6 de marzo de 2010

encuentro nacional de misioneros

Desde el martes a hora de almuerzo, hasta el viernes en la noche, participé en el Encuentro nacional de misioneros católicos en medio de comunidades indígenas. Bueno fue intercambiar experiencias con frailes, sores, laicos, presbíteros y un obispo, Mons. Felipe González, del Vicariato apostólico de Tucupita. Gente que comparte la vida y la fe con wayú, yukpas, barí, jivi, piaroas, eñepá, hoti, kariñas, pemones, yekuanas, akawayos, arawakos... Interesante el testimonio del Pbro. Mauro, diocesano venezolano que hace pastoral indígena en su parroquia, perteneciente a la diócesis de Maturín. Un ejemplo para otros sacerdotes y Obispos diocesanos, en cuyos territorios hay comunidades indígenas. La misión es de todos, también la pastoral indígena. Las iglesias locales y la Conferencia episcopal deben asumirla, no descargarla en institutos religiosos, como hasta ahora han hecho en la mayoría de los casos.

Manuel Larreal, wayú, funcionario del Ministerio de educación; Adriano Salvadori, diocesano italiano con muchos años entre los indígenas del sector Cuyuní, en el Edo. Bolívar; y René Bross, hermanito de Foucauld, quien contó brevemente sus cuarenta y cinco años de fiel servicio a los yekuanas del Caura, nos iluminaron en el análisis de coyuntura. Cada uno con su estilo y desde su ángulo. Coincidían en que hay mejoras en instrumentos legales y hay recursos económicos que llegan a las comunidades indígenas desde entes gubernamentales, pero al mismo tiempo hay mucha manipulación politiquera, que quiere imponer la agenda del gobierno a los pueblos indígenas. Lo más destacado fue el hecho de la deuda del Estado con los pueblos originarios por la no realización del derecho al territorio de cada pueblo.

Un veterano misionero consolato, de origen italiano y corazón Nasa, Antonio Bonanomi, nos ayudó a ampliar nuestra visión de la realidad con elementos de historia, citas del documento de Aparecida y datos de su experiencia entre los Nasa, pueblo indígena colombiano, famoso por su fuerte organización. Insistió el ponente, antropólogo y teólogo, en la importancia de acompañar a los indígenas como 'otros, emergentes y alternativos'. Otros, por la diferencia cultural; emergentes por la progresiva visibilización de sus luchas, logros y líderes; alternativos porque su espiritualidad y ética, ecológicas y solidarias, son necesarias para cambiar el modelo occidental, depredador ambiental y social. Habló el misionero consolato contra los trepadores (y agresivos) occidentales; arribistas y prepotentes en la sociedad y en la iglesia. Yo recordaba las palabras de Pedro Trigo, en clase, hace años, contra la tendencia clerical a hacer carrera, es decir, con frase evangélica, a buscar los primeros puestos.

Finalmente, después de rumiar lo anterior en una jornada espiritual, animados por una biblista sorprendentemente juvenil, jovial y de unción, María Ana, religiosa de la Consolación, tejimos algunos acuerdos para seguir la ruta. Subrayo algunos: exigir que las iglesias locales y la CEV asuman efectivamente la pastoral indígena y ad gentes; hacer encuentros regionales y nacionales; apoyar al Consejo misionero nacional (COMINA); participar en la preparación del próximo encuentro nacional de indígenas y misioneros, favoreciendo el protagonismo de los primeros; entrarle a las pastorales amazónica y de fronteras (ya hay alguna experiencia: por ejemplo, salesianos en Venezuela y consolatos en Brasil intercambian experiencias periódicamente; diócesis de Boa Vista, Vicariato del Caroní y jesuitas de Guyana están en diálogo desde hace unos cuatro años); facilitar espacios de formación sistemática, tejiendo historia, antropología, ecología, teología y praxis pastoral, para agentes de pastoral en zonas indígenas; acompañar un proceso de discernimiento y fortalecimiento de las organizaciones indígenas, desde la base; acompañar así mismo las nuevas formas organizativas, por ejemplo, consejos comunales, en medio de pueblos indígenas, aprovechando los recursos y superando tendencias fragmentadoras de dichas organizaciones...

lunes, 1 de marzo de 2010

domingo y lunes en Caracas

Domingo, día de nuestro señor, un carpintero que murió sobre el madero y venció a la muerte, llamada hermana por el medieval poeta de Asís. Otra jornada de convento 'mercedario' y capuchino. Tiempo para leer, meditar y dialogar. Ayudo a Jorge, el rector del templo, que ejerce de chef en la cocina, entre los pucheros (también aquí anda Dios, dijo la andariega Teresa). Celebro la misa de 5:30 pm. Cierro la jornada con un filme en blanco y negro sobre Billy, the kid.

Lunes: intento abordar el metro pero está saturado. Tomo una camionetica hasta la plaza Altamira. Voy a consulta con el Dr. Tortoledo, que me indica que estoy bien y que dentro de seis meses me haga otros exámenes. Como siempre, me recomienda bajar de peso y ser fiel al ejercicio cotidiano. Regreso combinando metro y caminata. Metro desde Altamira hasta Sabana Grande: caminata desde allí hasta Colegio de ingenieros. Állí abordé nuevamente el transporte subterráneo, porque se acercaba la hora de almuerzo. Otro trozo de caminata de Capitolio a La Merced. Me detuve en la librería del Fondo de cultura económica cercana a Plaza Venezuela, para mirar títulos, hojear algún texto y terminar comprando una obra de Bachelard sobre el elemento tierra. Hago propósito de ir comprando los textos del mismo autor sobre agua, viento y fuego. Me obsequio además una obra de G. Steiner sobre 'Los maestros' (Sócrates, Jesús...). En la tarde, después de almuerzo y siesta, cuento centavos junto con Ramón Morillo, el guardián de esta fraternidad, y Marina y Sandy, dos de las Rivas nombradas el día anterior.

domingo, 28 de febrero de 2010

galenos, amigos y lecturas

El viernes estuve en la clínica Santiago de León: exámenes del chequeo anual. El lunes debo ir con los resultados al médico: galeno amigo, Francisco Tortoledo. Claudia, amiga estudiosa, licenciada en historia, filosofía y teología, madre de dos adolescentes, discípula de P. Trigo, sj, comparte el almuerzo con los frailes, en este vetusto convento de La Merced. Luego la acompaño a tomar la camionetica para ir de la Hoyada a la parroquia universitaria, donde participará en el círculo bíblico del nombrado teólogo ignaciano. Paso a la clínica a recoger los resultados de los exámenes. Más tarde voy a La Florida, al convento de La Chiquinquirá, para saludar a los hermanos, especialmente a Ricardo y Kiko (ecónomo y viceprovincial de los capuchinos en esta dolida patria). El Hno. Ernesto (Kiko) me invita a beber un te de Jamaica en 'St. Tropez', un café vecino. Tiempo para dialogar en formato libre (de lo humano y lo divino). Pensaba ir a La Merced caminando, pero no llegaría a tiempo para celebrar la misa de 6:00 pm.

Sábado: otro día conventual. No tenemos conexión a internet. Sigo disfrutando de la hemeroteca de esta casa. Leo el último número de la revista SIC: análisis de coyuntura de la realidad venezolana. Me detengo especialmente en la síntesis del informe anual sobre derechos humanos (PROVEA) que hace tradicionalmente J. P. Wyssenbach, biblista jesuita y en el análisis político de José Virtuoso, historiador ignaciano. Los hermanos Fidencio y Jesús, de la provincia capuchina de Castilla, provincial y secretario respectivamente, almuerzan en esta casa 'mercedaria'. Visita canónica. Después de almuerzo acompaño a Fr. Ramón a visitar a Nina, madre de las Rivas, amigas maracuchas que viven y laboran, desde hace años, en esta ciudad de 'hechos rojos'. Nina está hospitalizada en Clínicas Caracas. En la tarde, después de la consabida siesta, tiempo para husmear en la biblioteca y comenzar a leer 'La Casa Verde' de Mario Vargas Llosa, que en estos días ha tenido entrevistas en El Nacional y El Universal, llamando a disfrutar la literatura y a combatir en defensa de la democracia.

jueves, 25 de febrero de 2010

un montuno en La Merced, Caracas

Otro día conventual. Aprovecho el tiempo libre para leer y orar. Muy buena la revista Concilium dedicada a los Padres de la Iglesia en América Latina: hoy leí los artículos dedicados a A. Lorscheider (Brasil) y Mons. Romero (El Salvador). Así mismo, una valoración del testimonio de esos Padres desde una cátedra de teología europea y un enfoque de género, la 'matrística' latinoamericana. Sabrosas también las páginas dedicadas a la tercera encíclica de Benedicto XVI y a los diarios de Juan XXIII (¡más de seis mil páginas!). En la revista 'Páginas', de Perú, una carta de J. Sobrino a Ellacuría, sobre la relación del mártir jesuita con Mons. Romero, también mártir y un informe del III encuentro regional de pastoral amazónica, organizado por el CELAM.

Ecos: Vaticano II, magisterio latinoamericano (en textos y testigos, incluyendo las comunidades eclesiales de base), la profecía de Medellín, el itinerario hasta Aparecida, la centralidad del seguimiento de Jesús de Nazaret; la importancia del lugar epistemológico y teologal de los empobrecidos, los pueblos indígenas, las mujeres, la madre tierra... El desafío de evangelizar en una América Latina que sigue siendo empobrecida y creyente.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Ciudad Bolívar y Caracas

Salí a las 9:30 pm de C. Bolívar y arribé con el amanecer a la Odalisca del Ávila, a pesar del trasbordo en El Tigre, por falla mecánica de la unidad de Aeroexpresos ejecutivos en que viajaba. Es bueno reconocer las mejoras del nuevo terminal en dicha población del estado Anzoátegui. A esa hora pasaban el indigerible programa 'La Hojilla'. Si yo fuera chavista, ese programa sería una causa para dejar de serlo.

Ya en casa, desayuno y amplio diálogo con los hermanos Jorge y Ramón. Llegó Bazarra en viaje directo desde Santa Elena de Wairén. Aseo y lectura. Disfruto de un número de Concilium dedicado a los Padres de la Iglesia en América Latina. Leo un artículo de Comblin que plantea la cuestión: los obispos proféticos del tiempo conciliar y posconciliar son 'fundadores' de unas iglesias locales con rostro, palabra, gestos y acciones propios. Disfruto luego de un artículo que fija la atención en el magisterio episcopal y eclesial latinoamericano. Saboreo las figuras de Helder (Brasil), Proaño (Ecuador) y Méndez Arceo (México)... Un dato débil en el artículo de Comblin: afirma que los religiosos dejaron la evangelización en manos de los obispos y los curas diocesanos después del siglo XVI. Eso es falso, al menos en cuanto a Venezuela. No obstante, su artículo es sugerente: Mirar a estas personalidades episcopales como a 'padres de nuestra iglesia', con mucho que decir a la iglesia entera, pero especialmente a sus colegas actuales latinoamericanos.

martes, 23 de febrero de 2010

de la Gran Sabana a la odalisca del Orinoco

El lunes fue día hogareño, para prepararme para el viaje a Caracas. Amarrar cabos y hacer maleta. Amenazaba lluvia (buena noticia para la Gran Sabana y para Guri, es decir para toda Venezuela); decidí hacer la caminata bajo techo, en el pasillo trasero de este centro misional. Después de vísperas me despedí de los hermanos Raúl y José-manuel.

El martes salí de casa a las 5:00 am; busqué a Railly, chofer de confianza, adventista, ejemplar hombre de familia; a las 7:30 am me dejó en la parada de carritos por puesto de Las Claritas. Lugar desangelado. Comí una arepa en sitio recomendado por el chofer, llamado 'El Brasileiro' por sus colegas. Caminé en un pasillo techado y fresco mientras se completaba el número de viajeros. Salimos a las 9:00 am y arribamos a la capital estadal a las 2:00 pm. Compré el boleto para seguir ruta a Caracas esta noche. Taxi hasta la casa capuchina bolivarense, en la parroquia Corazón de Jesús. Saludé a los hermanos. Ya están en esta casa los posnovicios Yorneis y Giuseppe.

Aprovecho los recursos caseros para revisar mi buzón-e y leer 'Correo del Caroní'. Actualizo este blog.

He rumiado todo el viaje el evangelio cotidiano: la oración que nos dejara el Mesías carpintero, centrada en el Abba y su Reino.

lunes, 22 de febrero de 2010

Entre Kamoirán y Kavanayén

El sábado viajé de la capital municipal, renunciando a la merco-rumba fronteriza, a Rápidos Kamoirán, donde disfruté de comida y hospedaje gracias a la generosidad de Emilia Castro, admirable exeducadora y empresaria arekuna. Ella no se encuentra. Llegará esta noche. Devoro páginas de M. Delibes, 'El hereje'. A medida que avanzo me doy cuenta de que ya había leído esta obra, ambientada en el siglo XVI español. Siglo de Teresa la andariega y mística, y del nacimiento de los jesuitas y los capuchinos, aquellos en España, estos en Italia; ambas instituciones fueron brazos de la respuesta católica a la reforma protestante.

Domingo: desayuné acompañado por Emilia, la dueña, y Melba, una amiga, exactriz de RCTV que, enamorada de la Gran Sabana, salió de la Gran Caracas para venir a Santa Elena de Wairén. Durante dos semanas trabajará en este rincón arekuna, supliendo a Argenis, hombre de confianza de Emilia. Luego fui a celebrar la eucaristía, con imposición de ceniza incluida, en S. Rafael de Kamoirán. Alexander y Orlando, postulantes, se encuentran bien. Me detuve en casa de Helenita a saludarla (en Karavaré, un caserío antes de S. Luis de Avarkay). Helenita está bien. Su esposo está cerca, en casa de su padre Evaristo. Helenita me comenta que los hijos del maestro Mario han ido todos a C. Bolívar, porque el docente enfermo se ha agravado. Llegué a tiempo a Kavanayén para compartir el almuerzo con los frailes, Raúl y José-manuel. Saludé luego a la Hna. Zaida y las niñas de la Casa hogar.

Después de siesta fui a hacer la caminata acostumbrada. Llevaba cuatro días sin realizarla. Cuando viajo se rompe la cotidianidad. Discurrir con los pies y con el corazón es hermosa tarea.