Un día, Chiké, contra el parecer de su hermano mayor, fue hasta la cueva de Mauraimá, un lagarto gigante, quien lo devoró completo, sin masticarlo siquiera.
El hermano mayor fue hasta la boca de la caverna, hizo fuego y colocó ajíes sobre el mismo; Mauraimá salió de su cueva, tosiendo fuertemente, de modo que vomitó, vivo, a Chiké.
Entre los pemones, como en toda sociedad tradicional, la obediencia a los mayores es una clave existencial. Ben Sirac 8: no menosprecies lo que dicen los sabios, los ancianos. En el mundo moderno (y posmoderno) parece no haber lugar para los viejos, al mismo tiempo que la sociedad envejece por políticas antinatalistas. La tradición es menospreciada. Lo novelero y espectacular aparece como lo valioso. Un día, dialogando en Kavanayén con un joven turista japonés, escuché: ¿el zen?, mis abuelos sabían de eso... Tal vez él estaba fascinado por la última película hollywoodesca o el último grupo de rock inglés.
La globalización es un fenómeno con muchos aspectos. Es genial la plataforma de comunicación. Pero al mismo tiempo, como todo lo humano, puede estar al servicio de intereses bastardos. Las culturas tradicionales y variopintas están amenazadas por la uniformización, avasalladas por la cultura de los países industrializados, especialmente la usamericana.
Los ancianos suelen ser las bibliotecas del tercer mundo, como señala Kapuscinsky en una obra suya sobre África. Los jóvenes indígenas, especialmente los educadores, tienen una necesaria y urgente tarea, grabar y aprovechar la sabiduría de los abuelos.
Fr. Cesáreo de Armellada dejó más de mil horas de grabación sobre la cultura pemón. Este valioso tesoro ha sido digitalizado por Javier Mendizábal. A partir de esas grabaciones (Logoteca pemón), un equipo de pemones, coordinado por la Lic. Maite Ayala (egresada de la UCAB), ha producido dos tomos de una colección llamada ‘Los cuentos de los abuelos’, coedición del Vicariato del Caroní (depositario de la Logoteca ) y Electricidad del Caroní, antes parte de la Corporación Venezolana de Guayana, ahora miembro de la Corporación eléctrica nacional.
domingo, 28 de junio de 2009
sábado, 27 de junio de 2009
domingo XIII del tiempo ordinario
De nuevo Jesús está en barca. Experiencia es una palabra que tiene su raíz en el vocablo griego peirán (aventurarse), que da origen también a periplo (circunnavegación). Los viajes enseñan más que los libros. La vida misma es un viaje. Lo que vamos aprendiendo es la experiencia: el fruto de nuestro periplo. El autor de la carta a los Hebreos dice: la vida de un cristiano es una carrera que debe hacerse con los ojos puestos en Jesús.
Atravesar a la otra orilla. Así, en desnudo, la frase produce ecos relacionados con la Hermana muerte. En la tradición griega el barquero Caronte es el que nos pasa a la otra vida, atravesando el Aqueronte. Osho, un autor heterodoxo de espiritualidad, dice que nos iría mejor si meditáramos en lo que podemos llevarnos cuando llegue la muerte. En la tradición católica el ‘recuerdo de la muerte’, que algunos critican por considerarla una señal patológica, es una llamada a tomar en serio cada día.
Un jefe de sinagoga que se postra ante el carpintero, hijo de carpintero. El Evangelio está atravesado por las polémicas de los fariseos y escribas, expertos en la Ley (cinco primeros libros bíblicos) con Jesús. Los fariseos y los escribas son retratados por Jesús con frases hirientes. Jesús da gracias a Dios que se oculta a los ‘sabios y entendidos’ y se da a conocer a los humildes. Francisco de Asís tenía sospechas ante el estudio académico, aunque veneraba a los teólogos, porque administran la Palabra de Dios. La academia puede alimentar el egocentrismo y la soberbia, y puede sacar a un creyente de la necesaria solidaridad con los empobrecidos. Sin embargo, este jefe de sinagoga se hace pequeño ante el Maestro que no pasó por las escuelas de los doctores de la ley.
‘No temas, basta que tengas fe’. Nuevamente Jesús nos llama a vencer nuestros miedos y fobias con la poderosa herramienta de la fe. Sabemos de quien nos hemos fiado. Nadie nos quiere como Él, nadie nos conoce como Él, nadie puede hacer tanto por nosotros como Él. En la ocasión en que Jesús pregunta ‘¿también ustedes quieren abandonarme?’, Pedro responde: ‘¿a dónde iremos?, sólo tú tienes palabras de vida eterna’ (Jn 6, 68).
Talitha kumi: contigo hablo, levántate. Jesús ha venido para avivar la llama vacilante, para fortalecer a los débiles, para animarnos en nuestra ruta hacia la casa del Padre. Y si en algún momento nos sentimos agobiados, recordemos su invitación a acudir a él: ‘Vengan a mí los que están cansados y agobiados, yo los aliviaré’.
Atravesar a la otra orilla. Así, en desnudo, la frase produce ecos relacionados con la Hermana muerte. En la tradición griega el barquero Caronte es el que nos pasa a la otra vida, atravesando el Aqueronte. Osho, un autor heterodoxo de espiritualidad, dice que nos iría mejor si meditáramos en lo que podemos llevarnos cuando llegue la muerte. En la tradición católica el ‘recuerdo de la muerte’, que algunos critican por considerarla una señal patológica, es una llamada a tomar en serio cada día.
Un jefe de sinagoga que se postra ante el carpintero, hijo de carpintero. El Evangelio está atravesado por las polémicas de los fariseos y escribas, expertos en la Ley (cinco primeros libros bíblicos) con Jesús. Los fariseos y los escribas son retratados por Jesús con frases hirientes. Jesús da gracias a Dios que se oculta a los ‘sabios y entendidos’ y se da a conocer a los humildes. Francisco de Asís tenía sospechas ante el estudio académico, aunque veneraba a los teólogos, porque administran la Palabra de Dios. La academia puede alimentar el egocentrismo y la soberbia, y puede sacar a un creyente de la necesaria solidaridad con los empobrecidos. Sin embargo, este jefe de sinagoga se hace pequeño ante el Maestro que no pasó por las escuelas de los doctores de la ley.
‘No temas, basta que tengas fe’. Nuevamente Jesús nos llama a vencer nuestros miedos y fobias con la poderosa herramienta de la fe. Sabemos de quien nos hemos fiado. Nadie nos quiere como Él, nadie nos conoce como Él, nadie puede hacer tanto por nosotros como Él. En la ocasión en que Jesús pregunta ‘¿también ustedes quieren abandonarme?’, Pedro responde: ‘¿a dónde iremos?, sólo tú tienes palabras de vida eterna’ (Jn 6, 68).
Talitha kumi: contigo hablo, levántate. Jesús ha venido para avivar la llama vacilante, para fortalecer a los débiles, para animarnos en nuestra ruta hacia la casa del Padre. Y si en algún momento nos sentimos agobiados, recordemos su invitación a acudir a él: ‘Vengan a mí los que están cansados y agobiados, yo los aliviaré’.
los makunaima IX
Los Makunaima, en sus andanzas, llegaron a pasar hambre. Acudieron a casa de diversos animales. Éstos les permitieron comer de ‘sus conucos’. Pero Chiké terminaba arrasando con todo. Así volvían a pasar hambre. Un día llegaron a casa del acure. Éste no quiso llevarles hasta ‘su conuco’. Como es muy veloz, los dejaba botados cuando intentaban seguirlo. Los Makunaima pidieron ayuda a la ardilla. Ésta siguió al acure y descubrió ‘su conuco’: el Wadakayek (árbol de todos los frutos). Chiké, después de comer mucha fruta, se propuso cortar el gigantesco árbol, contra el parecer de su hermano mayor. Así lo hizo, cayendo el tronco hacia la zona en reclamación. El Wadakapiapue es el majestuoso tepuy-tocón de ese gran árbol.
Del tronco cortado comenzó a brotar abundante agua. Para tapar esa gran fuente, colocaron una guapa gigante (wopá, obra de cestería) cubierta con cera. Pero el mono llegó más tarde y, curioso, destapó el agujero y la tierra se inundó. Los pemones buscaron árboles en tierras altas, para salvarse.
El hambre sigue siendo terrible flagelo de la humanidad. Se dice que cada cinco segundos muere un niño por este flagelo. El juicio final, según el Buen Pastor, será sobre esta cuestión: vengan, benditos, porque tuve hambre y me dieron de comer… Cuando fuiste solidario con uno de los más pequeños y despreciados, conmigo lo hiciste.
Nuevamente en este trozo del mito la observación de la naturaleza es fuente de vida. Chiké aparece como modelo de los que arruinan la tierra. Hoy son los grandes países industriales quienes amenazan a los empobrecidos y a la madre tierra, que nos sostiene y alimenta, a pesar de los maltratos. La sensibilidad ecológica va en aumento, pero la velocidad de destrucción de los bosques y la contaminación de toda la naturaleza parece ser mayor. Los pueblos indígenas, con su milenaria convivencia con la naturaleza, tienen una sabiduría que compartir, pero los ‘sabios y entendidos’ occidentales parecen cerrados a esta fuente de conocimiento. Jesús de Nazaret agradecía a Dios haberse dado a conocer a los ‘pequeños’ y haberse escondido a ‘los grandes’; ahora tendremos que rezar para que esos que se pretenden grandes escuchen a los sabios ‘pequeños’. En Kavanayén tiene lugar un interesante proceso de diálogo entre científicos (predominan las mujeres) y pueblo pemón. Forma parte de un proyecto titulado ‘Riesgo’ que se basa en que la protección de los bosques está vinculada al fortalecimiento de la organización de sus dueños originarios, en este caso los pemones.
Del tronco cortado comenzó a brotar abundante agua. Para tapar esa gran fuente, colocaron una guapa gigante (wopá, obra de cestería) cubierta con cera. Pero el mono llegó más tarde y, curioso, destapó el agujero y la tierra se inundó. Los pemones buscaron árboles en tierras altas, para salvarse.
El hambre sigue siendo terrible flagelo de la humanidad. Se dice que cada cinco segundos muere un niño por este flagelo. El juicio final, según el Buen Pastor, será sobre esta cuestión: vengan, benditos, porque tuve hambre y me dieron de comer… Cuando fuiste solidario con uno de los más pequeños y despreciados, conmigo lo hiciste.
Nuevamente en este trozo del mito la observación de la naturaleza es fuente de vida. Chiké aparece como modelo de los que arruinan la tierra. Hoy son los grandes países industriales quienes amenazan a los empobrecidos y a la madre tierra, que nos sostiene y alimenta, a pesar de los maltratos. La sensibilidad ecológica va en aumento, pero la velocidad de destrucción de los bosques y la contaminación de toda la naturaleza parece ser mayor. Los pueblos indígenas, con su milenaria convivencia con la naturaleza, tienen una sabiduría que compartir, pero los ‘sabios y entendidos’ occidentales parecen cerrados a esta fuente de conocimiento. Jesús de Nazaret agradecía a Dios haberse dado a conocer a los ‘pequeños’ y haberse escondido a ‘los grandes’; ahora tendremos que rezar para que esos que se pretenden grandes escuchen a los sabios ‘pequeños’. En Kavanayén tiene lugar un interesante proceso de diálogo entre científicos (predominan las mujeres) y pueblo pemón. Forma parte de un proyecto titulado ‘Riesgo’ que se basa en que la protección de los bosques está vinculada al fortalecimiento de la organización de sus dueños originarios, en este caso los pemones.
viernes, 26 de junio de 2009
los makunaima VIII
Chiké y su hermano mayor siguieron con sus aventuras. En una ocasión observaban a Onoré (la garza) que pescaba, y decidieron robarle su anzuelo. Chiké se convirtió en aimara (pez grande) y cortó con sus afilados dientes el anzuelo. Más adelante, después de haber aprendido a pescar, quisieron tener fuego. Para poder obtenerlo, nuevamente Chiké, el menor, se convirtió en grillo y fue hasta la casa del ave Mutuk (portador del fuego) y logró robarle una chispa, aunque saliera chamuscado. De allí las manchas de algunos grillos, dicen los pemones. Observación de la naturaleza, aprender de ella, procurarse el alimento de cada día, ingenio… son algunas de las virtudes que aparecen en este trozo del mito, si bien acompañadas del acto de robar.
Miren los lirios y las aves, aprendan de ellos, dijo el Profeta de Nazaret. Los pemones tienen una entrañable convivencia con la naturaleza. Es una clave cultural que debe ser especialmente cuidada y valorada, porque la Humanidad entera necesita de esas reservas de sabiduría para salvar la tierra y por tanto, para salvarse. La ecología, tarea urgente, es el reconocimiento de que este mundo es nuestra oikos (casa): de allí vienen ecología y economía. Hasta ahora la economía ha sido entendida y realizada como antiecológica, pero esto es absurdo. La ley de la casa (eco-nomía) no puede ir en contra de la lógica de la casa (eco-logía). Nomos (ley) y logos (palabra) deben coincidir para bien de todos. El aprovechamiento de los recursos naturales no debe llevarnos a la destrucción de la casa. Todas las culturas indígenas tienen mucho que enseñar en esto al mundo industrializado.
Miren los lirios y las aves, aprendan de ellos, dijo el Profeta de Nazaret. Los pemones tienen una entrañable convivencia con la naturaleza. Es una clave cultural que debe ser especialmente cuidada y valorada, porque la Humanidad entera necesita de esas reservas de sabiduría para salvar la tierra y por tanto, para salvarse. La ecología, tarea urgente, es el reconocimiento de que este mundo es nuestra oikos (casa): de allí vienen ecología y economía. Hasta ahora la economía ha sido entendida y realizada como antiecológica, pero esto es absurdo. La ley de la casa (eco-nomía) no puede ir en contra de la lógica de la casa (eco-logía). Nomos (ley) y logos (palabra) deben coincidir para bien de todos. El aprovechamiento de los recursos naturales no debe llevarnos a la destrucción de la casa. Todas las culturas indígenas tienen mucho que enseñar en esto al mundo industrializado.
los makunaima VII
Los Makunaima siguieron su búsqueda del padre. Se enteraron de que los espíritus llamados mawariton (plural de mawarí) lo habían encarcelado, bajo un monte que parecía una ollita de barro (oinú) puesta boca abajo. Chiké logró establecer amistad con una mawarí, que los llevó hasta las entrañas de la montaña. Luego, con sus artes mágicas, Chiké abrió un hueco y escaparon los dos hermanos y el sol, su padre. El sol, molesto por lo ocurrido, decidió ir al cielo, a recorrer el camino que cada día hace, brindándonos su luz. Este pasaje es muy profundo: el sol aprisionado en oscuro lugar. Parecía que las tinieblas vencían a la fuente de la luz. Obvia semejanza con la pascua judía (el pueblo atrapado entre el ejército imperial y las aguas del Mar Rojo) y la pascua cristiana (Jesús aparecía derrotado en la cruz). Pero en ambas pascuas el Altísimo muestra su poder: el pueblo es liberado (los opresores humillados), el Profeta carpintero resucita (las autoridades judías y romanas quedan desconcertadas).
Los Makunaima liberan al sol. Los hombres salvando el cosmos. Una clave ecológica: tenemos tareas para el bien de la creación entera, que, según dice Pablo de Tarso, gime con dolores de parto, queriendo salir de la esclavitud a que fue sometida por el mal destructor. En un texto que recoge lo dialogado en el primer congreso pemón (década de los ochenta del siglo pasado), está, en boca de una abuela, la siguiente idea: el sol ha despertado a los hijos de los Makunaima (los pemones), que permanecieron adormecidos y dominados en la Colonia y en la República. También en la quinta, porque se ha hecho poco y mal, como señala Rigoberto Lanz, por estatismo, corrupción e ineficiencia. Yo añado, militarismo e hiperliderazgo, es decir, caudillismo. Los actuales hijos del sol deben comprender que sólo fortaleciendo la propia organización, sin dejarse instrumentalizar por el aparato estatal omnívoro, podrán ser fieles a su tradición y seguir su propia ruta.
Los Makunaima liberan al sol. Los hombres salvando el cosmos. Una clave ecológica: tenemos tareas para el bien de la creación entera, que, según dice Pablo de Tarso, gime con dolores de parto, queriendo salir de la esclavitud a que fue sometida por el mal destructor. En un texto que recoge lo dialogado en el primer congreso pemón (década de los ochenta del siglo pasado), está, en boca de una abuela, la siguiente idea: el sol ha despertado a los hijos de los Makunaima (los pemones), que permanecieron adormecidos y dominados en la Colonia y en la República. También en la quinta, porque se ha hecho poco y mal, como señala Rigoberto Lanz, por estatismo, corrupción e ineficiencia. Yo añado, militarismo e hiperliderazgo, es decir, caudillismo. Los actuales hijos del sol deben comprender que sólo fortaleciendo la propia organización, sin dejarse instrumentalizar por el aparato estatal omnívoro, podrán ser fieles a su tradición y seguir su propia ruta.
los makunaima VI
El tigre tuvo que partir de nuevo a cazar. Los Makunaima recuperaron su forma natural y se ofrecieron para ayudar a la mujer-sapo a hacer un conuco. Dura brega que implica talar y quemar. Cuando hacían la segunda tarea, los Makunaima lograron cercar a la asesina, con fuego, y la quemaron. La mujer sapo estalló en mil pedazos ígneos. Los Makunaima corrieron hacia un cercano río y pidieron al caimán que abriera su boca. Se hicieron pequeños y se refugiaron en el vientre del amigo, cuya piel ahora es arrugada por haber sufrido el efecto del agua hirviendo, calentada por los trozos ardientes de la mujer sapo.
La venganza es un movimiento espontáneo en el ser humano. La famosa ley del talión (ojo por ojo) era un intento de que la venganza tuviera medida (no dos o tres ojos por ojo). Pero el Maestro ha venido a hacer pedazos nuestra manera de ver el mundo. En lugar de venganza, perdón. Cada vez que rezamos el Padre nuestro le decimos a Dios: perdónanos así como nosotros perdonamos. El Maestro crucificado rezó así: perdónales, porque no saben lo que hacen.
El caimán, un amigo que sirve de refugio. Ben Sirac capítulo 6: un buen amigo es un refugio. Quiera Dios que todos podamos disfrutar de la amistad profunda y duradera. ‘Ya no los llamo siervos, sino amigos’, dice el Buen Jesús. Él es el mejor amigo. Nadie nos conoce como él, nadie nos quiere como él, nadie puede ayudarnos tanto como él. Él también ha sufrido para librarnos del mal. ‘Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amados’. Mi maestro de novicios decía que las promesas de amor de muchas parejas son de este tenor: ‘Te amo eternamente (hasta el viernes por la tarde)’. El paréntesis no es explicitado, claro está; pero está en la intención, porque el viernes empieza la parranda que puede dar lugar a aventuras que ponen límite a la eternidad prometida.
La venganza es un movimiento espontáneo en el ser humano. La famosa ley del talión (ojo por ojo) era un intento de que la venganza tuviera medida (no dos o tres ojos por ojo). Pero el Maestro ha venido a hacer pedazos nuestra manera de ver el mundo. En lugar de venganza, perdón. Cada vez que rezamos el Padre nuestro le decimos a Dios: perdónanos así como nosotros perdonamos. El Maestro crucificado rezó así: perdónales, porque no saben lo que hacen.
El caimán, un amigo que sirve de refugio. Ben Sirac capítulo 6: un buen amigo es un refugio. Quiera Dios que todos podamos disfrutar de la amistad profunda y duradera. ‘Ya no los llamo siervos, sino amigos’, dice el Buen Jesús. Él es el mejor amigo. Nadie nos conoce como él, nadie nos quiere como él, nadie puede ayudarnos tanto como él. Él también ha sufrido para librarnos del mal. ‘Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amados’. Mi maestro de novicios decía que las promesas de amor de muchas parejas son de este tenor: ‘Te amo eternamente (hasta el viernes por la tarde)’. El paréntesis no es explicitado, claro está; pero está en la intención, porque el viernes empieza la parranda que puede dar lugar a aventuras que ponen límite a la eternidad prometida.
jueves, 25 de junio de 2009
los makunaima V
Los Makunaima decidieron esperar su oportunidad para vengar el asesinato de su madre. Estaban en buena relación con la mujer-sapo cuando sintieron que llegaba el esposo, el tigre. Con un conjuro (tarén) se hicieron pequeños, como piedritas. El tigre y la mujer sapo intentaron machacarlos, pero no pudieron. Tampoco lograron que se cocinaran en agua hirviente. Los Makunaima decían ‘dureza, dureza’, cuando trataban de triturarlos y ‘frío, frío’, cuando los pusieron sobre el fuego. La intención de la pareja asesina quedó frustrada. El tigre pudo devorar a la madre, pero no a los hijos. En espiritualidad hay un principio tradicional: agere contra. Actuar en contra de lo que sabemos que no corresponde al modelo de vida. Por ejemplo, contra lujuria, castidad; contra ira, paz… Resulta que este principio antiguo ha sido retomado por la escuela sicológica de V. Frankl, quien se reconocía freudiano, pero crítico. No quería, como los fariseos con las viudas, devorar la hacienda de sus clientes so pretexto de largas indagaciones en su historia de vida. Trataba de provocar rápidos cambios en la vida del paciente, llamándolo reciamente a trabajar contra los síntomas y las causas de sus dolencias.
Hay en los pemones, y así es en general en las culturas tradicionales, un profundo respeto y una honda confianza ante la palabra y su poder. La escuela de V. Frankl se llama Logoterapia (terapia por la palabra). Al leer a Frankl uno no puede menos que recordar a Heráclito, filósofo griego, y el prólogo de S. Juan: en el principio existía el Logos.
Hay en los pemones, y así es en general en las culturas tradicionales, un profundo respeto y una honda confianza ante la palabra y su poder. La escuela de V. Frankl se llama Logoterapia (terapia por la palabra). Al leer a Frankl uno no puede menos que recordar a Heráclito, filósofo griego, y el prólogo de S. Juan: en el principio existía el Logos.
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